Yo al trabajo y tú a la playa
Que en una familia las vacaciones del padre y la madre no coincidan es algo que empieza a ser habitual en los tiempos que corren. Pero de ello no hay que hacer un drama; de estas situaciones también se pueden extraer experiencias positivas.
A todos nos gusta pasar las vacaciones tranquilos y en familia, o viajando todos juntos, y el hecho de tener que hacerlo separados puede desubicar a padres, madres e hijos.
Ante este contratiempo, hay que poner buena cara y aprovechar las ventajas que puede suponer, minimizando los inconvenientes y planteándolo más como una aventura que como un drama familiar.
Según los expertos, la situación tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado, es bueno que los niños y niñas compartan el tiempo con cada uno de sus padres por separado, porque asà fomentan el conocimiento mutuo y rompen el frente padre-madre, que aunque es muy importante, también lo es que de vez en cuando los hijos puedan ver a sus padres como personas individuales, con sus aficiones y personalidades distintas.
Pero, por muy optimista que se sea, no hay que olvidar los inconvenientes de la situación: se rompe momentáneamente el núcleo familiar y esas vacaciones soñadas durante tantos meses van a resultar radicalmente distintas. Es lógico que se eche de menos a la parte de la familia que falta y a ello hay que añadir la carga de
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