VIVENCIAS DE UNA FIV III

    

        En la fecundación in vitro, la mujer sufre mucho físicamente, ya que al hormonarse, retiene muchos líquidos, por lo que se siente hinchada. El estado de ánimo también cambia bastante, estas muy sensible, lloras por todo, te enfadas con facilidad. Pero en ese momento es cuando tiene que actuar tu pareja. La FIV es una cosa de dos, por lo que el hombre es un pilar  de apoyo muy importante para la mujer. Tu pareja es la que tiene que estar animándote todo el tiempo y nunca dar importancia a los enfados, ni a las riñas. Ellos lo entienden perfectamente y aunque no lo digan en voz alta, ellos también sufren con vosotras.

       Después de la intervención, te ingresan unas horas en el hospital de día; y si todo va bien te pues ir a casa, a la espera de los resultados a los tres días. Cuando  llegas a casa,  debes hacer un reposo relativo, es decir, no hace falta meterse en la cama. Puedes hacer vida normal, pero sin hacer sobreesfuerzos.

       Se tienen molestias y algo de dolor en toda la zona abdominal, pero es normal, ya que lo que han realizado es una punción en los ovarios para poder extraer los óvulos maduros.

       El momento de más nerviosismo, es cuando tienes que ir al hospital para que te den los resultados de la fecundación, ya que no siempre el proceso  in vitro es viable. El doctor  te comunica que todo está bien y que  van a implantarte dos óvulos fecundados. Te mueres de alegría. Por lo menos todo el sufrimiento de la primera parte de la FIV a merecido la pena.

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