Visitas posparto

Una de las cosas que recuerdo que nos repetía la matrona es que nada más dar a luz es probable que no nos apetezcan las visitas y que está en nuestra mano ponerles límites. Ella proponía que fuera labor del nuevo padre el avisar a la gente de que no fueran al hospital y de administrar las visitas una vez que estamos en casa.

Muchas mujeres tienen partos estupendos y si además el bebé duerme bien, se encuentran perfectamente para recibir visitas inmediatamente después de parir. Pero lo habitual es estar cansada o, simplemente querer disfrutar de esos momentos en la intimidad. Es una buena idea avisar antes de dar a luz a los familiares de que no vas a recibir visitas en el hospital y que prefieres que acudan posteriormente a casa.

Una vez en casa, el problema es que se acumulan todas las amistades y familiares a la misma hora, por la tarde, cuando todos salen de trabajar. Hay quien aparece sin avisar, pero lo habitual es recibir primero una llamada, que podemos aprovechar para fijar un día o posponer la visita a la semana siguiente.

Si de todas maneras se junta un grupo de gente en casa, el padre es quien debería ocuparse de ellos. Si no tiene experiencia como anfitrión, puedes darle unas instrucciones cuando se vaya acercando la fecha del parto.

Y si aún así, el bebé no consigue dormirse o está alterado porque está el salón lleno de gente, no tengas reparos: ¡todos fuera!

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