Verano, ¿espacio sin límites?

El verano es un periodo para descansar, para olvidarse de las rutinas y del estrés de un año de trabajo y colegio. Pero todo tiene un límite. Para encontrar el punto medio no hay recetas universales. Dar consejos es más fácil que ser padres, pero quizá encuentres en algunos de éstos la ayuda que buscas para que en tus próximas vacaciones todos disfrutéis sin sucumbir en la desorganización familiar.

Cada situación es diferente y cada persona tiene sus propios criterios a la hora de afrontarla. Lo importante es que cada uno defina los aspectos que le parecen fundamentales y que los mantenga a la hora de tomar las decisiones. Ahora bien, hay aspectos no tan trascendentales en los que se puede aplicar cierta flexibilidad, y es ahí donde empiezan las dudas.

Ser flexible no significa cambiar de opinión según convenga o nos presionen. Ser flexible significa que, sin abandonar nuestros valores, desde la reflexión, adaptemos algunas de las decisiones a las circunstancias particulares. De esta forma, los hijos e hijas tendrán clara la firmeza de nuestros criterios, sabiendo lo que es o no negociable, y a su vez se sentirán escuchados y respetados. Seguramente, esto hará más agradable la convivencia, pero aún así no se evitarán los conflictos.

Por ejemplo, a la hora de dormir. Las vacaciones son un periodo para descansar, para recuperar horas de sueño, para desconectarse del estrés del resto del año… Pero efectivamente deben dormir como mínimo 10 horas diarias, y la hora de levantarse tiene bastante que ver con la hora en la que se acuestan, que debería tener un límite para evitar que los hábitos de sueño se inviertan.

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