Utilidad de las ecografías

La ecografía es una técnica de diagnóstico prenatal no invasiva (no obtiene una muestra directa del feto) que sirve para obtener imágenes del embrión o del feto mediante ultrasonidos y controlar la evolución de la gestación.

Esta técnica de diagnóstico es una técnica muy valorada en medicina porque es sencilla, barata, cómoda, inocua y fiable.

Los ultrasonidos se generan cuando se hace pasar una corriente eléctrica por un cristal de cuarzo. La corriente produce en el cristal unas vibraciones de alta frecuencia.  Aunque la base física de los ultrasonidos fue descubierta por los Curie, sus aplicaciones médicas no fueron descubiertas hasta un siglo después.

Las máquinas que hacen ecografías se han ido perfeccionando y las más avanzadas aportan imágenes muy nítidas o de "alta resolución".

El dispositivo que se pone en contacto con el abdomen de la madre se llama transductor. Para que la imagen sea más clara y no haya burbujas de aire entre el transductor y la piel, se emplea un gel o una crema. En la pantalla un sistema informático puede determinar las medidas de las partes del bebé.

La imagen ecográfica es un complemento imprescindible para realizar otras pruebas diagnósticas en la gestación. Por ejemplo, no se puede realizar "a ciegas" una punción del cordón umbilical (funiculocentesis) por lo que el médico dirigirá certeramente la aguja bajo control ecográfico. También es necesaria la visualización simultánea por ecografía cuando se practica una amniocentesis. De lo contrario no se podría obtener líquido amniótico suficiente sin correr riesgos.

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