Una buena noticia

Al nacer mi hijo mayor ya hace casi seis años a mi hermana le vino de golpe el instinto materno, eso de coger a su sobrino en brazos le hizo que se le despertara un sentimiento que hasta entonces había tenido dormido. Como ya llevaba años conviviendo con su pareja decidieron entre los dos ir en busca de un bebito. Estuvieron intentándolo, al principio sin mucha prisa, no utilizaban ningún anticonceptivo y lo hacían cuando realmente les apetecía. Llegó un punto que al ver que mi hermana no se quedaba embarazada empezaron a preocuparse con el tema. Entonces llegó una temporada en que en vez de hacer el amor por placer lo hacían sistemáticamente cada día para dar con el día más fértil. Aun así no consiguieron nada por lo que se pusieron en manos de médicos y les empezaron a hacer analíticas y pruebas a los dos. Lo angustioso vino cuando descubrieron que los dos por separado estaban bien, mi hermana tubo un aborto voluntario cuando era jovencita por lo que se sabía de sobras que ella era fértil y mi cuñado también estaba bien, sus espermatozoides funcionaban correctamente, pero el problema era que no eran compatibles, eso fue lo que los médicos les dijeron.
 
Se llevaron una decepción grandísima, sobre todo mi hermana que cada vez se obsesionaba más con el tema. Yo tuve otra hija a los dos años y medio de haber tenido a mi pequeño y mi otra hermana tubo luego una niña. Supongo que eso a ella le sentaba fatal, ya que deseaba tener un bebé desde hacía ya muchos años.
 
Fueron pasando los años y parece que estaba resignada a que tenía que vivir sin saber lo que se siente al ser madre. Se volcaba en sus sobrinos ya que ella creía que nunca podría tener hijos propios. Mi hijo llegó a cumplir cuatro años, imaginaros cuanto tiempo…
 
Un día recibí una llamada de teléfono de mi hermana diciéndome que me tenía que dar una noticia y me explicó que estaba embarazada, que se había hecho la prueba y que le había salido positivo. Nos pusimos a llorar las dos como dos locas, no os podéis imaginar lo que me llegó a alegrar esa noticia, más de lo que se pueda imaginar nadie.

Deja un comentario