Una bofetada NO educa

Todos hemos pasado seguramente por momentos en que perdemos la paciencia y el cansancio nos juega una mala pasada y los niños inquietos, caprichosos y simplemente tan cansados como nosotros, nos llevan a un límite que nuestra voz parece no sonar. Es ahí donde aparece una bofetada o un cachete, para poner fin a un momento de descontrol.

Seguramente aquietamos ese descontrol, por el momento, pero tengamos en cuenta que no es eficaz, todo lo contrario. La agresión no hace más que provocar más agresión. De esta forma lo que le estamos enseñando es que gana el más fuerte, que el día que tengan que demostrar algo lo lograrán a la fuerza. No estamos educando de esta manera, no lo estamos haciendo reflexionar sobre una conducta inadecuada.

Quizá se quede quieto más rápidamente que si lo sentamos a pensar sobre lo que hace, pero estamos generando sentimientos negativos, estamos llamando a la violencia, y no es lo que queremos para nuestros hijos y su futuro, ¿verdad?

Asé que si alguna vez lo haz hecho, no sientas culpa, pero intenta cambiar este mecanismo para ayudarle y ayudarte a una mejor convivencia y educación. Un buen diálogo, repetirle una y otra vez los comportamientos que se debe tener y las consecuencias que se obtiene, será más efectivo y didáctico.

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