Trazos de personalidad

El dibujo es un lenguaje, la expresión simbólica de los acontecimientos que tienen lugar en la vida del niño y del medio familiar en que se desenvuelve. Como espejo de la propia historia del niño, el dibujo nos permite conocerlo mejor.

www.planetajuego.com Observar con detenimiento un dibujo realizado por un niño proporciona una serie de pistas que permiten conclusiones sorprendentes. En sus pequeñas “manifestaciones artísticas” se plasma el nivel de maduración cognitiva y perceptivo-motora del niño, el conocimiento que tiene de sí mismo, la calidad y cantidad de estímulos ambientales que recibe y el equilibrio o alteración de su psicoafectividad. Y esto es posible porque el dibujo da ocasión al niño de expresarse libremente, sin censuras, algo que la realidad no siempre permite.

Los dibujos espontáneos revelan los aspectos base de la estructura de la personalidad. De ahí que en psicología infantil el dibujo se emplee como herramienta de diagnóstico que permite detectar dificultades madurativas del niño o alteraciones de su personalidad. Pero además, se emplea como actividad terapéutica para que el niño proyecte sus conflictos y libere sus tensiones.

Cuando la expresión gráfica ha evolucionado, encontramos un trazo fuerte, seguro y controlado, una coordinación y organización de los movimientos, rapidez y ritmo, organización perceptiva, orientación y movimiento en un espacio definido, un adecuado desarrollo de la lateralidad y un conocimiento del esquema corporal.

Deja un comentario