Tentempiés y meriendas

Los bebés tienen el estómago muy pequeñito y tienden a estar más contentos consumiendo cantidades muy reducidas de comida a lo largo del día, en vez de hacer tres comidas más grandes. Puedes crear un horario para que los tentempiés o meriendas no interfieran con las horas de las comidas. Un beneficio de esta forma de comer es que ayuda a prevenir la obesidad infantil. Una buena manera de distribuir los tentempiés y meriendas a lo largo del día es: una entre el desayuno y la comida y otra entre la comida y la cena. Hay algunos padres que ofrecen a sus hijos un pequeño refrigerio antes de irse a la cama.

Los alimentos que un bebé puede coger él solo, que probablemente ya forman parte de la dieta de tu bebé, son una merienda perfecta. Si todavía no ha comenzado a comerlos, lo podrá hacer tan pronto como pueda usar el pulgar y dedo índice, u otro dedo, para coger cosas pequeñas. Introduce nuevos sabores y texturas como trocitos de fruta pelada y madura, verduras cocidas blanditas, cereales de desayuno con poco azúcar o pasta en espiral bien cocida. Básicamente cualquier alimento que tu bebé coma en sus comidas (incluyendo los restos de una comida anterior), puede ser un buen tentempié o merienda.

Escoge alternativas saludables y apropiadas para su edad en lugar de chucherías o alimentos que tengan muchas calorías. Incluso aunque sólo se trate de un tentempié, dale de comer a tu hijo en una trona, o sentado en tus rodillas, especialmente si la comida incluye trocitos para comer con los dedos, para evitar que se pueda atragantar. Cuando introduzcas nuevos alimentos, espera al menos dos semanas entre cada alimento para poder identificar las alergias, en caso de que tu bebé tenga una.

Imagen: http://www.ninosbebes.com

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