Sopas, nutritivas y sabrosas

Cuando el frío empieza a hacer mella, la alimentación de los niños debe estar basada en caldos y sopas, que con su alto contenido en agua ayudan a la hidratación de su organismo y los protegen contra el frío .

La alimentación de los niños y niñas en invierno debe estar basada en sopas, caldos y alimentos ricos en nutrientes, que los protejan contra las enfermedades típicas del frío.  Es por eso que la sopa tiene un marcado protagonismo en la dieta del otoño-invierno: abre el apetito y prepara la digestión.

Su versatilidad en la composición de menús equilibrados permite la utilización de múltiples ingredientes enriquecedores como los alimentos ricos en proteínas y los productos ricos en antioxidantes.

Sin duda, uno de los consejos que se escuchan con más frecuencia cuando estamos resfriados es la necesidad de beber continuamente mucha agua y zumos. Cuando estás acatarrado, tienes menos apetito, por eso tenemos que animar al cuerpo con comidas blanditas, que te repongan mejor y de ahí que se recomienden líquidos, caldos y purés.

Pero, además, es que el líquido es vital contra los constipados porque es un buen mucolítico y ayuda a rehidratar y a limpiar el organismo. Ante un resfriado un caldo de pollo será tu mejor aliado, por su beneficioso efecto anti-inflamatorio que contribuye a reducir la tos y la congestión nasal.

La sopa es muy nutritiva, ya que está elaborada a partir de productos naturales tales como verduras, cereales, carnes, pescados y lácteos. Asimismo, es importante destacar su tiempo de cocción moderado que permite a todos los ingredientes y, en particular a las verduras, mantener todas sus propiedades, sea en el alimento sólido o en el caldo.

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