Sobrevivir a las visitas postparto

El nacimiento de un bebé es un gran motivo de alegría y celebración entre familiares y amistades. Las visitas para conocer al nuevo miembro de la familia, tanto esperadas como inesperadas, son algo muy común en nuestra sociedad.

Dependiendo de cómo haya sido tu parto, puede que no te encuentres con fuerzas de atender a tus visitas o puede estés exhausta y adolorida y con pocas ganas de ver a nadie.

Como tantas otras tareas después del parto, el papel de la pareja será fundamental. Se puede encargar de preparar la casa, hacer compra y atenderles mientras tú te ocupas del bebé. Pero si estás sola o si no te encuentras bien, educadamente tienes que hacer valer tu voluntad.

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En cualquier caso, ahí van algunos consejos para ayudarte a sobrellevarlo lo mejor posible.

Si tienes ocasión de hablar con las personas que quieren visitarte, diles que lo hagan un poco más adelante porque ahora no te sientes bien. Las cosas dichas con dulzura y sinceridad no tienen porqué ser ofensivas.

En caso de que no haya posibilidad de evitar alguna visita, compra si puedes antes del parto algo fácil y sabroso para tener listo cuando lleguen las visitas inesperadas. Bolsas de patatas, encurtidos, embutido ya preparado…

Ten listos vasos y platos de papel porque te ayudarán a recoger con rapidez después de las visitas.

Otra buena idea es organizar una reunión una o dos semanas después de haber tenido a tu bebé, para presentarlo oficialmente. Evitarás que las visitas vayan viniendo una a una y alguien te puede ayudar con los preparativos de la reunión.

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