Slow Parenting, otra manera de educar a nuestros hijos

En Estados Unidos existe un concurso en el que se premian a las leyendas más curiosas que aparecen en las etiquetas de productos. Desde que una mujer denunciara a McDonalds por no advertir en su café que los clientes podían quemarse (ganó, aunque parezca mentira) los productos llevan más mensajes de advertencia.

En este famoso concurso, el año pasado ganó la leyenda de una marca de cochecitos de bebe que decía “antes de plegar, sacar el niño”.

Este mensaje no sólo es fruto de la obsesión de etiquetar todo sin dejar vacios legales, sino que también tiene ese componente súper-protector de los padres.

En esta línea existe una nueva disciplina denominada slow parenting, que pretende que la educación de nuestros pequeños sea más parecida a un paseo en bicicleta que a una carrera en los karts.

Y la base fundamental de este sistema de educación está en preguntarse:

¿Cuánto tiempo (de calidad) dedico a mis hijos?
¿Les trato como verdaderos niños o como un “futuro adulto” hecho a mi gusto y semejanza?

Y es que si miramos el planning de un niño, veremos que sus actividades extraescolares están muy presentes. El Slow Pareting se basa en reducir este número de actividades y que los padres dediquemos más tiempo a nuestros pequeños.

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