¿Sin ideas para decorar tu hogar?

A veces queremos (casi que necesitamos) modificar el aspecto de nuestro hogar. La cuestión es que podemos estar cortas de presupuesto o de ideas.

Lo primero que debemos pensar al respecto es que no es necesario contar con un presupuesto elevado para poder innovar y darle un nuevo estilo a nuestro espacio: algunas ideas sencillas de decoración pueden ayudarnos para refrescar estéticamente y también en su usabilidad y practicidad todo nuestro hogar.

Una herramienta básica con la que debemos contar si queremos economizar y optimizar los recursos invertidos en la renovación de nuestro hogar es sin duda el DIY o bricolaje. El poder renovar muebles cambiando su color o acabado, la capacidad de añadir repisas o modificar lámparas o añadir detalles a los muros sin duda será una forma práctica de implementar modificaciones no estructurales pero sí significativos en nuestro hogar.

Otra cosa que no debemos olvidar es que el orden hará que un piso se vea mejor casi de inmediato, así que la primera inversión (sobre todo si nuestro presupuesto es limitado) deberá ser en espacios de almacenamiento que nos permitan no tener demasiadas cosas “flotando” sin rumbo fijo por los espacios. Desde un buen perchero, armarios o directamente armarios empotrados, repisas o módulos, todos estos elementos nos permitirán deshacernos del desorden evidente, tener una forma práctica de asignar un sitio a cada cosa y con ello, liberar el espacio para elementos decorativos.

En una pared en la que antes solíamos recargar bolsos y teníamos por ejemplo una silla para poner chaquetas y abrigos, se puede poner un pequeño armario para poner estos elementos, y al lado un bonito macetón con una planta de interior: un cambio de 180°.

Para poder realizar cambios sencillos pero que le den frescura y nueva apariencia a un piso, es importante que cada modificación tenga coherencia con un plan general. Es decir, siempre conviene tener bien claro qué queremos lograr al renovar nuestro hogar: un estilo decorativo, unos objetivos de usabilidad y confort bien delimitados y un listado de aquellos elementos que vamos a conservar y aquellos que descartaremos. Todo esto puede parecer “exagerado”, pero no lo es. Sin un plan claro y sin una selección de un estilo que nos guíe, al final, gastaremos más y nos sentiremos frustrados al terminar los trabajos.

En realidad, no hace falta ser decoradores expertos, pero sí dedicarle tiempo y paciencia a diseñar un plan adecuado de lo que queremos lograr, estar dispuestos a trabajar y bricolear, y también a organizar, desechar y reubicar objetos. ¡El cambio puede ser muy positivo si lo encaramos con la mejor actitud!

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