Si se destapa…

La mayoría de los niños, por las noches, tienden a moverse mucho y, por ello, a destaparse, y es una de las cosas de las que las madres estamos más pendientes porque nos preocupa que nuestros hijos pasen frío y eso derive en enfermedad.

Algunas veces pensamos que ajustando las sábanas sobre el niño, bien remetiéndolas bajo el colchón o mediante pinzas, o incluso echándole una manta gruesa, estará mejor pero hay que advertir dos cosas: la primera que el exceso de ropa (mantas, sábanas,…) es una de las causas relacionadas con el riesgo de muerte súbita, algo que nos preocupa a todas; y la segunda porque al "encerrarlo" en la cama limitamos sus movimientos y hacemos que su descanso no sea tranquilo e incluso comience a llorar porque no puede moverse y no está a gusto.

Para intentar que el niño no coja frío, lo mejor en esos casos es abrigar al niño con un pijama que sea gordito, preferiblemente de una sola pieza, que le cubra todo el cuerpo (los pies incluídos). Si es posible, y dependiendo de nuestro hijo, si se le quedan los pies fríos, podemos ponerle también unos calcetines para intentar mantenerlos calentitos. Y si son las manos podemos usar guantes o incluso calcetines también algo más grandes de los que suelen usar para sus pies.

Otra cosa que podemos hacer es mantener su habitación a una temperatura adecuada y si es necesario dejar la calefacción de noche aunque de esa forma hay que prestar atención a que no se reseque el ambiente (utilizando un humidificador si ocurre el caso).

Así conseguiremos prever que el niño coja frío y, aunque nosotras sigamos velando por sus sueños, estaremos más tranquilas por su salud.

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