Seguimiento y control médico

La medicación puede suprimir la expresión de la conducta anormal, pero tambien puede restar al individuo la capacidad para reaccionar o aprender a afrontar por sí mismo la situación por métodos no farmacológicos.

 Es preciso valorar el cortejo de efctos secundarios que un fármaco puede  generar: reacciones adversas a corto y largo plazo, modificaciones inaceptables de la personalidad, riesgos de manipular  los derechos de las personas, etc. Por eso la decisión terapéutica en este campo no es atributo del médico sino sólo de todo un equipo.

 Parto, pues de un principio de que los psicofármacos son útiles.No curan la mayoría de las enfermedades y trastornos mentales pero reducen  los síntomas conductuales más agudos, y con ello, permiten y facilitan el acceso a la persona a otras formas de  de tratamiento y de interacción social.

A pesar de que las estrategias conductuales han de ser consideradas como la primera forma de tratamiento, los psicofármacos han de utilizarse cuando los trastornos son graves y problemáticos, en beneficio del paciente y de quienes lo rodean y atienden.

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