Respetar a los hijos e hijas

En muchas ocasiones los padres y madres no tratamos a nuestros hijos e hijas con el respeto que se merecen. Parece que a personas pequeñas se le atribuyen sentimientos pequeños y no es así. En nuestro papel de personas adultas muchas veces olvidamos su condición de menores y actuamos de manera totalitarista.

Si les hablamos con altivez se sienten despreciados, humillados si les avergonzamos, sobre todo en público y atropellados cuando les damos órdenes sin ton ni son, incongruentes ante sus ojos.

Justamente como nos sentimos los y las adultas ante estas situaciones.

Si actuamos así, no haremos más que levantar pequeñas barreras que dificultaran nuestro entendimiento con ellos y ellas. En cambio, si les tratamos con respeto se sentirán tan importantes como una persona adulta, dignos de la misma consideración y se esforzarán para que este estatus continúe. De hecho, cuando reciben un trato considerado están mucho más abiertos y abiertas a la colaboración y al aprendizaje. Conseguiremos una comunicación buena y fluida con nuestros hijos e hijas.

Además, con este trato, les enseñaremos a ser tolerantes, respetuosos y a no discriminar a nadie. No olvidemos que los niños aprenden por imitación y repetición.

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