Registros al final del embarazo

Parece mentira, pero poco a poco se acerca la fecha del parto. Si ésta no llega, la matrona o el personal de ginecología programarán varias visitas para controlar el bienestar del feto. En estas consultas se realizará a la mujer lo que se llama un registro.

Es una sencilla prueba que consiste en monitorizar el corazón del feto, a través de unas correas que se ponen en la tripa de la madre. La prueba dura una media hora y su objetivo es observar los movimientos del bebé y ver cómo reacciona.

Los registros también sirven para que la matrona confirme si existen ya algún tipo de contracciones. Por eso se realizan al final del embarazo.

Si en un primer registro el bebé está bien y no hay indicios de parto, se volverá a citar a la madre para una fecha posterior, generalmente una vez cumplida la fecha. Es ese caso, el registro suele ir acompañado de una visita al personal ginecológico que completará la prueba con una ecografía.

Dependiendo el estado del bebé y de la madre, decidirán si dejar que el embarazo siga su curso normal o, por el contrario, si conviene poner una fecha para provocar el parto.

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