Regalitos

Este fin de semana iré a visitar a una amiga que acaba de dar a luz. Como es habitual, le llevaré algo. Lo normal es que las visitas regalen ropitas para el recién nacido que, generalmente, acaba teniendo un armario imponente para los primeros meses con cosas que apenas llega a estrenar y otras que sólo le sirven por unas semanas. Después, toca comprar.

No recuerdo casi nada de lo que me regalaron cuando nació mi hijo, sólo tengo un recuerdo azulado de trajecitos y chaquetitas. Sin embargo, recuerdo que una amiga que había dado a luz casi a la vez que yo me regaló un jersey para el año siguiente, otra amiga me regaló unos pendientes para mí, otra un CD de música para bebés y otra una crema reafirmante. Fueron los mejores regalos originales.

Por lo demás, llegué a tener 33 chaquetitas de angora gracias a la afición de mi abuela y la de mi marido y la de todas sus amigas. Una vez le puse una, el resto quedaron en el trastero a la espera de que alguna nieta más clásica que yo tenga un bebé.

En el caso de la amiga que voy a visitar este fin de semana le voy a llevar pañales, unos paquetones de diferentes tallas, para que le duren. Sé que el mayor gasto que tendrá será ese y cuento con que el resto de la gente le llevará ropitas. La verdad es que no es un regalo muy cuco, pero es práctico y, la verdad, creo que lo agradecerá. Será que soy Tauro.

Deja un comentario