Regáñale, pero de forma controlada

Aunque suene contradictorio, los padres y madres deben regañar a sus hijos e hijas cuando hace algo mal, pero de manera controlada.

Según varios estudios, si los pares y madres regañan a los niños y niñas con una cierta violencia, puede influir negativamente en el aspecto emocional. También puede repercutir en sus relaciones personales cuando lleguen a la edad adulta.

Si bien en muchas ocasiones una regañina es necesaria y útil, es necesario que sea en tono adecuado y siempre para educarles. Regañar a un o una menor con un tono alterado, desmesurado, con insulto y humillaciones puede desencadenar con el tiempo formas de depresión, falta de autoestima e incluso derivar en comportamientos violentos.

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Hay que tener en cuenta que no todos los niños y niñas reaccionan del mismo modo a las regañinas. Una de las diferencias está en cómo se levante la voz. Lo que interfiere en el desarrollo emocional no es el regaño en sí, sino la violencia de las palabras.

Se puede decir lo mismo en un tono más amable e igualmente forme que de una forma violenta. Y de hecho, los niños y niñas lo asimilarán mejor.

Esto no implica que dejemos pasar las trastadas de nuestros hijos e hijas. Si en general, el ambiente familiar es sereno, levantar la voz de vez en cuando no genera ningún tipo de daño. Siempre que sea proporcional y consecuente con la acción.

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