Qué hacer si sospechamos que nuestro hijo padece de Influenza Humana

Al principio se presentó como una enfermedad localizada en ciertos sectores geográficos, pero hoy está en todos lados y ataca tanto a niños como adultos, por lo que en algunos países incluso se han cerrado escuelas a la espera de disminuir los casos de contagio.influenza-niño

Pero, cómo podemos sospechar que nuestro hijo padece de la enfermedad y qué debemos hacer al  respecto. Los patrones que se utilizan para pensar en un posible caso de la llamada Influenza Humana son los siguientes:

  • Fiebre sobre los 38,5°
  • Tos
  • Dolores musculares
  • Dolores de cabeza
  • Fatiga
  • Escalofríos.

No es necesario que todos los síntomas se presenten en el mismo paciente y que lo hagan de la misma forma, ya que muchos niños en general no suelen presentar fiebres altas, por lo que el instinto de la madre juega allí un rol fundamental. Si es que creemos que nuestro pequeño tiene la enfermedad, lo primero es contactarse con nuestro pediatra, quien sabrá tomar el rumbo adecuado.

Debemos evitar exponer a nuestro pequeño en los servicios de urgencia si es que la situación no es grave, ya que si no está contagiado, las posibilidades que lo haga en un ambiente lleno de personas que pueden estar infectadas es mucho mayor.

Lo normal es que se haga un examen de sangre al chico. En el caso de ser positivo, el médico recetará antivirales según la edad del pequeño, siendo lo más importante el mantenerle en casa a lo menos por 10 días, tratando el resto de los síntomas con analgésicos indicados para el uso pediátrico. No es necesario tratar al resto de las personas que estuvieron con el niño con medicamentos profilácticos, ya que ellos sólo funcionan con la gente contagiada y no para evitar la infección.

Con los cuidados adecuados, la gran mayoría de los pacientes con Influenza Humana se recuperan satisfactoriamente y sin secuelas, por lo que en vez de dejarnos llevar por el pánico, sigamos las instrucciones de las autoridades sanitarias y el pediatra.

Imagen: El Economista

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