¿Qué hacer si muerde?

Durante los primeros dos años, el hecho de que el bebé o el niño muerda no se debe tanto a razones psicológicas como a un estadio normal de su desarrollo.

Los primeros mordiscos servirán para aliviar el malestar que provoca la salida de los dientes. Sin embargo, es posible que el bebé coja la mala costumbre de morder. www.bebesmundo.com

Los padres no deben dejar que el niño muerda, sino que deben intervenir de manera firme para que el niño entienda, sin traumatizarle, que se trata de una cosa que no debe hacer.
Aunque hay que corregir esta actitud, es importante acabar con ciertos prejuicios. Los mordiscos del niño no son fruto de una mala educación ni tampoco es un síntoma de un comportamiento agresivo.

A los dos años, los "no" de mamá y papá deben ser más decididos y es importante explicar al niño por qué los mordiscos son un comportamiento erróneo, procurando entender que hay motivos que empujan a tu hijo a actuar así. Sobre todo, ahora que el niño ya empieza a entender más y mejor las explicaciones.

A menudo, actitudes aparentemente agresivas nacen del temor a afrontar las novedades y es suficiente con estar más cerca de los hijos, más atentos a sus necesidades, para obtener en poco tiempo óptimos resultados.
A veces, por el contrario, los mordiscos expresan cierta ansiedad, estrés o "necesidad de hacer". En este caso, basta con dejar que el niño se desahogue en el parque, en la piscina o llevándole por la tarde a que haga actividades lúdicas que le cansen, para ver cómo en poco tiempo desaparece esta molesta actitud.

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