Protégeles del sol

Aunque los niños y niñas con piel clara tienen más probabilidades de quemarse al sol, los de piel morena no están libres de riesgos.

Lo que pocas madres y padres saben es que las quemaduras de sol en la infancia son la causa de gran parte de los cánceres de piel (melanoma maligno, carcinoma de células basales, carcinoma de células escamosas…) y señales del envejecimiento en la edad adulta. No es necesario quemarse mucho: apenas una o dos ampollas son suficientes para que el riesgo de cáncer aumente de forma significativa. “Culpables” de las quemaduras: los rayos ultravioleta (tanto los UVA como los UVB).

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Como consejo general, todos los niños y niñas, y de cualquier edad, deberían evitar el sol en las horas de mayor intensidad (entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde), cuando se produce el 70% de la radiación ultravioleta.

Con los bebés hay que tener especial cuidado. No olvides que su piel es extremadamente sensible. Hasta hace poco, los y las pediatras recomendaban evitar las cremas solares hasta que el bebé cumpliera seis meses. Ahora, varios estudios han descartado efectos nocivos en bebés, por lo que se permite su uso en pequeñas cantidades. Incluso con ellas, los bebés deben estar siempre protegidos del sol.

Lo mejor es vestir al bebé con una prenda de algodón tupida, pero fresca y clara. Los colores claros reflejan los rayos del sol y evitan que el niño pase calor. Para mayor protección, cubre su cochecito con una capota o sombrilla o ponle un sombrero.

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