Piscina en casa. Cómo hacerla segura para los más pequeños

 

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No importa si es invierno o verano. El agua siempre llamara la atención de los chiquitos. Mi vecino Nicolás tiene una fascinación por el agua, ya ha metido la cabeza en el inodoro, en un balde en la cocina, y tiene los ojos puestos en la piscina de casa. Ha intentado trepar, pasar entre los barrotes (por suerte no se da cuenta que su cabeza mide el triple que el espacio entre los barrotes). Cada año oímos noticias de accidentes de niños en las piscinas de sus casas, cuando de haberse tomado mínimas medidas de seguridad, estos no hubiesen ocurrido.

Existen maneras de proteger a los niños de accidentes, a través de la utilización de rejas, aparatos de seguridad, alarmas etc. Pero nada sustituye la vigilancia constante de un adulto. Lo más importante a señalar es que no porque el niño haya tomado clases de natación y por ello sepa flotar debamos quedarnos tranquilas. El peso de su cabeza siempre será mayor al de su cuerpo, por lo tanto al caer accidentalmente le será difícil mantenerla a flote.

La reja: Esta debe tener una altura igual o superior a un metro y medio de altura. En el caso de tener una puerta, esta debe contar con mecanismos automáticos de cierre y bloqueo. Nunca deben dejarse alrededor juguetes o cosas atractivas para los pequeños. Tampoco puede haber cerca de la reja alguna estructura donde el niño puede treparse y así traspasar la reja (conozco el caso de un chico de 2 años que utilizo un triciclo). Es importante que exista una distancia razonable entre la reja y la piscina.

Alarmas: Existen en el mercado alarmas que emiten un sonido cada vez que un objeto pesado cae a la piscina. Esto puede alertarnos en el caso que el niño caiga accidentalmente.

Cubiertas: Existen lonas con las que se puede cubrir la superficie de la piscina cuando no se le este utilizando (sobretodo en invierno). Así si el niño cae, caerá sobre la tela. Es importante que la tela este bien asegurada y cubra toda la piscina de no ser así puede convertirse en un verdadero peligro.

Supervisión adulta: Este es el punto más importante. Si el niño salé al jardín donde hay una piscina nunca debe ser dejado sólo. El adulto a su cargo debe conocer técnicas de resucitación y respiración asistida y tener siempre a la mano un teléfono inalámbrico con los números de emergencia.

Siguiendo estos simples consejos, podemos disfrutar de la piscina de nuestra casa sin que constituya un riesgo para nuestros hijos pequeños, integrándoles a la diversión y al juego acuático.

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