Piernas arqueadas

El aparato locomotor de un recién nacido dista mucho de ser el de una persona adulta en miniatura. Después de nacer y durante los primeros años de vida, continúa su desarrollo, hasta el punto de que hay algunas articulaciones cuya morfología se está modificando incluso hasta que el niño o la niña alcanza los nueve años de edad.

Esto sucede, por ejemplo, con las piernas. Cuando nacen los bebés las tienen arqueadas. Cuando comienzan a caminar, sobre todo algunos niños o niñas gorditos que lo hacen tempranamente, se les acentúa esa forma en paréntesis de las piernas, llamada genu varo.

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A veces, de una situación de completa corrección tras el nacimiento, pueden llegar a angulaciones verdaderamente llamativas en las que parece que se le van a tronchar las rodillas, sin que por ello vean mermada su agilidad para correr, saltar o trepar. Esto no necesita ningún tipo de tratamiento y para la edad en la que al niño se le retiren los pañales (hacia los dos años aproximadamente) suele haberse corregido por completo.

Hacia los tres años, las piernas del niño o niña se tuercen en sentido contrario, es decir, simulando una X: junta mucho las rodillas y separa los pies. Esto es lo que conocemos como genu valgo, y es igualmente una deformidad angular de las piernas que afecta a casi todos en distinto grado. Suele desarrollarse entre los tres y los cinco años y lo normal es que evolucione hacia la corrección espontánea sin secuelas.

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