Piel atópica en bebés

La dermatitis atópica es una de las consultas más frecuentes en dermatología pediátrica. Hasta un 25% de los niños y niñas la padecen. Los bebés atópicos se caracterizan por tener una piel más seca de lo habitual y muy reactiva a factores irritantes externos. El contacto con estos irritantes induce brotes de eccema que se manifiestan como rojez y picor en diferentes zonas del cuerpo. El tratamiento de la dermatitis atópica se basa en primer lugar en controlar los brotes de eccema, para lo cual se utilizan frecuentemente preparados con corticoides tópicos.

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El problema de la utilización de dichos corticoides es que debe evitarse su aplicación prolongada, dado que pueden inducir efectos secundarios. Para aquellos pacientes con dermatitis atópicas y brotes persistentes de eccema que obligan en cierto modo a "depender" de tratamiento con dichos corticoides existen otros preparados como el tacrolimus o pimecrolimus que pautados bajo supervisión del especialista, permiten hacer tratamientos más prolongados, evitando los efectos secundarios de los corticoides.

El segundo aspecto del tratamiento de los pacientes con dermatitis atópica es el cuidado diario de la piel del niño niña, en el cual se incluyen la higiene, la hidratación, el control de la exposición a irritantes y la ropa. Este segundo aspecto es posiblemente más importante que el propio tratamiento del brote de eccema. Una vez tratado el brote de eccema, si no se instaura un correcto protocolo de higiene, hidratación, control de irritantes y vestido los niños y niñas recaen de forma casi automática en dicho eccema.

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