Perros y niños: un binomio perfecto

Si hay un valor que hoy en día resulta fundamental transmitir de padres a hijos es la empatía. El ser capaz de ponerse en el lugar del otro y ser sensible a lo que siente, a las emociones y experiencias que hay detrás de su comportamiento, y actuar en consecuencia a este entendimiento.

Suena muy noble como objetivo, pero quizá no es tan fácil llevarlo a la práctica. A veces ni nosotros mismos somos capaces de ver y sentir como los demás: de ponernos en sus zapatos. Pero hay algo que permite a los pequeños aprender a pensar en lo que sienten los demás: contar con una mascota desde que son pequeños.

Tener un gatito o mejor aún, un perro, es una forma de integrar una forma completamente diferente de vivir y ver el mundo a la propia, y los niños suelen aprender a ponerse en el sitio de su mascota. Se preocupan por su perro, quieren que esté lo mejor posible, que sea feliz. Y ello se convierte en un aprendizaje a largo plazo que les permite interactuar con una disposición más amable y benévola con otras personas.

Para que este aprendizaje de la empatía resulte aún más sólido, duradero y auténtico, es importante que comience con el pie derecho. Comprar un cachorrito para un niño no es para nada una buena idea. Lo mejor para que la relación perro-niño crezca y evolucione desde la empatía y el cariño es algo que se construye desde la comprensión y aceptación de lo que es el otro.

perros niños

Adoptar un perro mestizo permite al niño no partir de la noción elitista de “elegir un perro de raza”, que sería un pésimo precedente para cómo aproximarse a las relaciones humanas. No elegimos un compañero o amigo por su apariencia física o las condiciones de su nacimiento, eso es lo que llamaríamos discriminación. Así que la elección de un perrito para que acompañe al niño debe partir de esta benevolencia es parte del propio aprendizaje vital que significa invitar a un perro a ser parte de su vida.

Ello le permite sensibilizarse de las difíciles condiciones que viven las mamás y papás de los perritos que se compran y entender que es mejor adoptar un perrito que ya sufrió abandono y ofrecerle un nuevo hogar.

Todo ello construye dentro de su estructura psíquica cimientos sólidos de empatía y comunicación con los demás que son una herramienta de socialización y también de autoestima y aceptación muy importantes a futuro.

Por ello, un niño y un perro adoptado son un binomio perfecto de empatía, aprendizaje y amor.

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