Peleas entre hermanos, problema de familia

Los que crecieron con uno o más hermanos, sabrán que es imposible evitar conflictos con las personas que compartimos no sólo tiempo, sino que juegos, aventuras y un proceso de crecimiento que llega hasta la vida adulta.

Pero cuando las peleas entre los hermanos llegan a convertirse en enemistades fuertes, los padres y resto de la familia, necesitan sentarse y discutir acerca de lo que provoca los problemas, actividad que no sólo ayuda a resolver un conflicto dado, sino que a crecer en la capacidad de comunicación interpersonal, un arma que les será útil a todos.

Generalmente los problemas comienzan en la infancia y se complican cuando los hermanos peleas sienten que el trato hacia uno de ellos es injusto o alguno de los padres tiende a favorecer al otro. Si a niños creciendo en una familia con hermanos se les pregunta si sus padres tienen protegido o favorito, la gran mayoría dará una respuesta afirmativa.

Ello ocurre porque los progenitores tienden a proteger al menor o a quien consideran más débil, normalmente sin darse cuenta, evitando que ellos desarrollen sus habilidades para defenderse y provocando heridas en el corazón que duran de por vida, proyectandose en afectos futuros.

Ante los conflictos familiares hay que sentarse en la mesa o sala sin ninguna distracción y dejar que cada miembro exprese lo que siente sin ser interrumpido. Una vez que termina, los padres pueden preguntarle que pueden hacer para solucionarlo o que señalé la clase de situaciones que le hacen sentir mal.

En caso de que los problemas no logren arreglarse dentro del grupo intimo, el recurrir a un terapeuta familiar será la mejor opción. El acudir a un profesional no significa que nuestra familia esté “enferma,” sino que está en el camino a aprender nuevas técnicas para lograr la armonía que permitirá a padres e hijos una convivencia sana, llegando a la edad adulta con hermanos que no sólo están relacionados a través de la sangre, sino que serán nuestros amigos y compañeros al enfrentarse a los desafíos de la vida adulta.

Imagen: Clarin

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