Las nuevas tecnologias y los niños

Tengo a mi sobrino con un añito y medio y os puedo decir que, desde pequeñito, le han fascinado las nuevas tecnologías. Bueno, mi móvil y el ordenador que uso para él no es un problema, sabe perfectamente las teclas que tiene que tocar (así como el ratón) para ponerse sus episodios favoritos de sus series.

Cada vez más, las nuevas tecnologías se están metiendo en nuestras vidas, haciéndolas más sencillas, si, pero también haciendo que perdamos aquellas cosas que antes realizábamos como salir con los amigos o jugar en casa con los muñecos.
 
Ahora los niños lo que quieren hacer es jugar con la consola del momento, y tener montones de videojuegos para hacerlo. Ahora quieren un móvil, un mp4, un ipod,… Todo lo que hay en el mercado y sus amigos tienen pero ellos no. Ya no se comunican por carta, para ellos es impensable tener que sentarse ante un folio en blanco y empezar a escribirle a su amigo de miles de kilómetros lo que le ha pasado en la vida. Total, si existe el teléfono o el messenger coge y lo llama o chatea por internet…
 
Pero… ¿Hasta qué punto es bueno eso? Los niños de hoy en día no es que sean introvertidos pero a la larga les costará mucho más relacionarse con otros iguales porque siempre dependeremos de una máquina… Aún recuerdo un capítulo que ví por televisión donde la vida se había extinguido debido al ordenador. La gente no se comunicaba hablando sino por el ordenador; no salían de casa para nada, total, el ordenador lo hacía todo.
 
Con los niños pasa algo parecido. Cuando están en casa sólo quieren estar con el ordenador, la play, la música, y nos cuesta mucho arrancarlos para salir con ellos fuera de casa.
 
Quizás debamos enseñarles a los niños que hay más cosas aparte de los aparatos modernos para divertirnos y que un simple palo de cepillo o de fregona puede convertirse en un caballo o que leer un libro puede ser la aventura más fascinante que pueda comenzar, mucho más que escuchar una canción o ver un capítulo de dibujos animados.

El síndrome premenstrual en las adolescentes

Las vemos como nuestras niñas, pero ellas ya empezaron el camino a ser mujer y experimentan varios de los problemas que nos aquejan como género. Uno de ellos es el síndrome premenstrual, el que puede ser inexistente en la mayoría o causar gran incomodidad y dolor en chicas que aún no llegan a los 12 años.

pms Se conoce como Síndrome premenstrual a aquellas molestias que comienzan a aparecer dos semanas antes del comiendo del período menstrual. En las adolescentes, ello se puede traducir en fuertes dolores en la zona pélvica, mayor sensibilidad e irritabilidad, el sentirse “hinchadas,” e incluso en un estado parecido al depresivo.

La mejor manera de pesquisarlo y a la vez ayudar a nuestra hija es demostrarle que como mujeres no sólo somos sus madres, sino que también sus confidentes y principales aliadas en su proceso de convertirse en mujeres. Las adolescentes deben saber que el acudir a mamá nunca será un problema, sino que una fuente de apoyo y por sobretodo alivio.

Una vez que nuestra hija comienza a menstruar puede ser el momento ideal para su primera consulta con una ginecóloga especializada en adolescentes, quien podrá dar una guía más amplia a las chicas gracias a su experiencia. Si la joven muestra algún signo de síndrome premenstrual o cualquier molestia asociada con su periodo, es importante volver a consultar para descartar cualquier otra patología.

Muchas chicas se ven avergonzadas de discutir el tema con sus madres, por ello recalquémosles que nosotras pasamos por lo mismo y aún lo hacemos. Una buena medida es llevar un diario que relate lo que nuestra hija experimenta durante su ciclo, lo que será de gran ayuda al médico a la hora de hacer un diagnostico o prescribir alguna terapia para disminuir las molestias de “esos días.”

Imagen: Super Stock

Limpia tu botiquín

Con los resfriados y gripes del invierno, hemos acumulado medicamentos que se suman a los que ya teníamos en el botiquín. Al final, éste se llena de cajas y envases que, a menudo, no sabemos para qué sirven y que, aún peor, pueden inducirnos a errores graves. Antes de que eso ocurra, es mejor poner orden y concierto.

Lo primero que debes hacer es disponer de una bolsa para tirar lo que vas a desechar y así llevarlo todo al punto SIGRE de la farmacia donde acudes habitualmente. Luego:
1.- Comprueba la fecha de caducidad de los medicamentos y tira todos los que están caducados.
2.- Desecha todos los medicamentos con receta que ya no debes tomar.
3.- Tira sin miramientos jarabes, cápsulas, comprimidos, pomadas, lociones… que hayan cambiado de color u olor o estén deteriorados por cualquier causa y aquellos de los que, por carecer de envase, no conoces su fecha de caducidad.
4.- Si los prospectos de los medicamentos que debes conservar –medicamentos sin receta no caducados y medicamentos con receta que estás tomando– están fuera de sus cajas, mételos en ellas junto a los medicamentos a los que corresponden.
5.- Ya vacío el botiquín, límpialo con agua jabonosa, sécalo bien y guarda los medicamentos que quieres conservar.
6.- Si el botiquín está en un lugar húmedo y al alcance de los niños, busca otro lugar seco e inaccesible para ellos.

Imagen: http://www.milter.com.ar

El periodo embrionario

Una vez que las mujeres han sido fecundadas se inicia un proceso para que el que se formará la nueva vida. Es a partir de la tercera semana cuando el embrión estará formado por tres capas de células que serán las que creen los distintos órganos y tejidos necesarios para el bebé. También en esta etapa es cuando el embrión tiene un corazón así como un sistema de circulación que nutre a todo su pequeño organismo.

Cuando pasamos a las 4 semanas el embrión tiene forma cilíndrica y suele estar curvado. Es cuando, en las ecografías, podemos apreciar los bracitos y las piernecitas, como si fueran montañitas chiquitas pero que nos dicen que eso serán los brazos y piernas de nuestro hijo.
 
De esa semana a la quinta lo que suele desarrollarse más es la cabeza para desarrollar el cerebro lo más rápidamente posible (de ahí que, cuando se empezaron a conocer las ecografías, se dijera que el niño iba a ser cabezón).
 
Durante la séptima semana los brazos han crecido un poco más y ya se empiezan a definir los dedos de las manos y a empezar los de los pies. En esa semana la talla media de los embriones suele ser de unos 30mm (ya véis lo pequeños que pueden ser).
 
Por último, dentro del periodo embrionario, que va de la tercera semana a la octava semana, nos faltaría saber qué ocurre en la octava semana en la que el feto ya tiene los párpados de los ojos y el sexo ya comienza a hacerse latente aunque a veces no está aún definido (salvo que sea muy visible y no haya error a dudas).

El consumo de gaseosas en la infancia tendría efectos negativos en la adolescencia

Los niños aman las bebidas gaseosas y en varios casos acompañan sus comidas diarias e incluso reemplazan el consumo de agua o jugos. Muchos padres creen que no es problema mientras son pequeños y activos, pero una reciente investigación vinculó el consumo de éstas bebidas en la primera infancia con la obesidad adolescente.

soda El problema, que afectaría principalmente a las mujeres, se publicó en el American Journal of Clinical Nutrition, y es fruto de un estudio en donde se analizó a 166 niñas entre cinco y quince años.

Los médicos analizaron la relación entre el sobrepeso y su consumo de bebidas azucaradas, llegando a la conclusión que las pequeñas que consumen al menos una gaseosa al día tenían cierto nivel de sobrepeso, el cual aumentaba de acuerdo a la edad.

En el caso de las más chicas, el 39% se encontraba por sobre su peso ideal, mientras que en el caso de las adolescentes, el porcentaje que sufría de sobrepeso llegaba al 32%. El grado de obesidad en las niñas de quince años era mayor entre las que consumían estas bebidas con frecuencia desde los primeros años de vida.

Pero los efectos de las bebidas azucaradas no sólo se podían ver en los kilos de más, sino que también en su porcentaje de grasa corporal, que se encontraba bastante por encima de lo deseado.

Los médicos recomiendan reservar las gaseosas para ocasiones especiales, y reemplazarlas en la vida diaria por jugos sin endulzar, leche desnatada o, todavía mejor, agua, el mejor líquido para combatir la sed y mantenerse hidratados.

Imagen: Getty Images

Qué hacer ante una rabieta

Alrededor de los “terribles dos años,” nuestro niño comienza una etapa en donde querrá establecer un poco de independencia, buscando métodos de hacer las cosas “ a su manera.” Es allí donde aparecen las tan famosas “rabietas.”

El pequeño las usa para conseguir lo que quiere manipulando al adulto. El ya sabe que los padres lo tomarán en sus brazos si llora o que le miman si se lastima, por lo que tienden a copiar conductas que eran normales en meses o años anteriores.

Las rabietas comienzan con llantos, gritos, para luego lanzarse al suelo golpeando el piso con las  manos y pies e incluso lanzando objetos como forma de llamar nuestra atención. Como padres, si cedemos ante la rabieta, le estamos enseñando que con comportamientos negativos puede conseguir lo que quiere.

Lo primero es no mostrarnos enojados pero tampoco alzarlos o mimarlos. Simplemente observémonos y si el chico aumenta su rabieta, salgamos de la habitación observándolo desde afuera, sin que él se de cuenta.

A los dos años ya pueden entender lo que les decimos y comienzan a buscar la manera que les entendamos. Hablar de forma suave, en un tono de voz normal y tranquilo preguntándoles qué es lo que buscan, o qué necesitan, pueden llamar su atención. Expliquémosles que gritando no podemos entender que quieren y que así no pueden ayudarles.

El iniciar una actividad nueva mientras el chico aún está en medio de su rabieta les puede distraer y hacerles olvidar porque estaban tan enojados, queriendo integrarse con la condición de hacerlo calmados.

Si nos mantenemos firmes y ayudamos a nuestro hijo a encausar su energía y ganas de desarrollarse como un ser algo más independiente de forma positiva, el pequeño podrá vivir esa hermosa etapa como un momento que le ayude en su desarrollo, aprendiendo lecciones que le servirán en esos avances que aparecen casi todos los días.

Es importante que distingamos si la rabieta viene cerca de la hora de la siesta, comidas o ir a la cama, ya que el niño puede estar tratando de mostrar que está cansado o hambriento sin saber como hacerse entender de otra manera. Ofrecerles su comida o bajar las luces e incentivar un ambiente tranquilo para el sueño, puede ser lo que se necesite para terminar con esa rabieta.