Comer por dos

Un de las cosas que más me gusta de estar embarazada es que los escotes me quedan de muerte. Cómo tengo poco pecho, me viene muy bien para lucir una o dos tallas más de sujetador. A lo mejor es por eso que he querido ayudar a redondearme y además de la tripa y los pechos, toda yo me he puesto como una bola. Ayyyy, luego ya no vale arrepentirse. Con eso de que no se me va a notar porque estoy embarazada, bollo por aquí, chocolate por allá y cada vez que toca visita con la matrona me pone la pilas.

Durante los nueve meses de embarazo se debe engordar entre 9 y 12 kilos. Ya no sirven las recomendaciones de madres y abuelas de que hay que comer por dos. Si comes por dos, el ginecólogo se encarga de cortarte. Enseguida me marcan la casilla del peso con un rotulador rojo y una vez que pasé los 12 kilos tuve que ir a una dietista.

Hacer dieta durante el embarazo o la lactancia está prohibidísimo, pero no llevar una alimentación sana. De manera que la dietista te puede poner unas pautas de alimentación para que no te falte nada, pero para ralentizar ese ritmo de engorde. Yo al principio las cumplí a rajatabla y no cogí nada de peso durante un mes. Pero me emocioné y volví a las andadas. Al final 18 kilos. A partir de 15 kilos, lo clasifican como parto de riesgo.

Teniendo en cuenta que la lactancia me da hambre, ya sé lo que toca. Cuando le quite el pecho al bebés a volver a la dietista. ¡Pero está vez sí que voy a para hambre!

Clifford, el gran perro rojo

Los programas dirigidos a los más pequeños de la casa deben incluir varios componentes que no sólo les entretengas, sino que hagan de aquel tiempo en que los padres les permiten ver TV, un momento de aprendizaje a través del ejemplo.

La serie Clifford, el gran perro rojo logra justamente lo deseado, ya que junto con jugar con la fantasía enseña lecciones acerca de la solución de problemas imitando la lógica de los más pequeños.

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El programa tiene como protagonista a un perro llamado Clifford, el cual se distingue de los demás por haber alcanzado un tamaño gigante, pero no por ello es discriminado, sino que su dueña y amigos de diferentes especies lo integran a sus actividades, confiando en Clifford actividades que le traerán más de un problema.

Además de ser un perrito travieso, Clifford se enfrenta a las presiones de sus amigos, principalmente gatos y perros, acerca de cómo proceder ante determinadas situaciones que exigen un juicio de conducta. Normalmente la primera decisión del protagonista acerca de cómo enfrentar uno de los líos en los que se ha metido lo llevan a ganarse más problemas. Es allí cuando el protagonista saca a relucir los valores aprendidos, aplicándolo a la solución de sus problemas, donde la verdad y buenas intenciones son la mejor de las armas.

Los chicos verán en las aventuras del can gigante, muchas de las situaciones y decisiones a las que se ven enfrentadas cada día, comprendiendo el valor que actitudes como la honestidad y el perdón tienen para sustentar relaciones armónicas y además muy divertidas.

El programa puede verse en España y Latinoamérica a través de la señal de Discovery Kids.

Ligadura de Trompas

Cuando la mujer no desea tener más hijos, existe un método quirúrgico que permite una anticoncepción permanente conocido como “Ligadura de Trompas”. En el, se separan, o cierran las trompas de Falopio, cerrando el paso de los óvulos desde el ovarios hasta el útero, por lo que se impide la concepción.

Si bien no se trata de una cirugía mayor, se realiza bajo anestesia de manera laparoscopia con un pequeño corte bajo el ombligo, por lo que la cicatrización es rápida y sólo se requieren un par de suturas.

Es importante que la mujer esté segura de no querer tener más hijos antes de someterse a la intervención. Si bien se puede revertir, es un procedimiento muchísimo más complicado y con índice de éxito menor.

Pérdida de memoria durante el embarazo

¿Dónde he puesto las llaves? ¿Qué tenía que hacer hoy?

El olvido y la distracción son factores que suelen aparecer durante la gestación. La rapidez mental va a lucir por su ausencia esos meses, pero no hay que preocuparse, es totalmente normal (dentro de unos límites, claro).

Según estudios realizados en mujeres embarazadas, se estima que el cerebro de la mujer gestante se reduce en tamaño durante el último trimestre. Se cree que está asociado con cambios hormonales que reducirían el tamaño de las neuronas y alteraría su interconexión, modificando las sustancias encargadas de enviar señales bioquímicas.

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Otros estudios también señalan que se altera la función cognitiva, por lo que se tiene una mayor dificultad para adquirir nuevos conocimientos o para recordar eventos pasados.

Pero una de las razones más importantes es que la cabeza de la mujer está pensando en el futuro, en la criatura que va a nacer y por la que ya nos preocupamos. No hay por qué alarmarse, todos e normaliza tras el parto.

Para mejorar la situación hay que tomarlo con calma y verlos como algo pasajero. Trata de hacer y recordar las cosas que tienen importancia y hazte con una agenda para anotar cosas pendientes, citas y demás.

Otra forma de evitar la frustración, aunque complicada para una mujer, es simplemente no tener cosas para recordar. Pospón todo para después del parto y ¡relájate!

Nuevos horizontes alimenticios

Entre los 5 y los 7 meses el bebé duplica el peso que tenía al nacer. El niño comienza a mantenerse sentado e intenta tocar con las manos todo lo que lo rodea. Ha alcanzado en parte su madurez digestiva: es capaz de descubrir poco a poco nuevas “sensaciones alimenticias”. Solo hay una regla de oro: no tener prisa.
Durante sus primeros seis meses de vida, al bebé le basta con una alimentación basada en la leche. Para evitar problemas de alergias, que en la actualidad afectan al 15 ó 20% de la población, se desaconseja una diversificación nutritiva demasiado precoz.

La diversificación de la alimentación comienza por la introducción de harinas sin glúten, luego fruta como complemento de la leche, luego hortalizas y prosigue con la incorporación de la carne.

El periodo comprendido entre los 5 y los 7 meses es el de la introducción de las verduras, empezando por las de sabor ligeramente azucarado, como las zanahorias o los puerros. No conviene mezclar diferentes hortalizas a la vez para poder detectar más fácilmente, si se diera el caso, el alimento al que el niño puede ser alérgico. Enseguida se puede comenzar con la carne, más adelante con el pescado y después, con los huevos.

En el caso de niños con padres alérgicos, conviene retrasar la incorporación de alimentos como los huevos, el pescado, las frutas exóticas o los frutos secos (cacahuetes, nueces, etc.) y sus derivados hasta que el bebé cumpla el año y, si es posible, hasta los dos.
Si no tienes suficiente tiempo para cocinar, puedes recurrir a los potitos, irreprochables desde el punto de vista nutricional.

El papel y los niños

Seguro que cuando nuestros hijos ven un trozo de papel lo primero que quieren es encontrar un lapiz, bolígrafo o cualquier cosa que pinte para poder ellos empezar a pintar y disfrutar de la sensación que eso les produce. Todos hablemos visto cómo nuestros hijos, cuando pintan, se sienten relajados y disfrutan mucho haciéndolo.

El motivo por el que les gusta, teóricamente, pueden ser muchos, de hecho hay que diferenciar entre lo que llamamos pintura y lo que es en realidad dibujo. Un dibujo es lo que los niños, cuando les damos un folio en blanco y una cera, lápiz o cualquier otra cosa para pintar, y son ellos los que realizan el dibujo que ellos quieren, sin tener que hacer nada más.

Por otra parte, la pintura, o coloreado que es como se le llama comúnmente, se refiere a que a los niños se les da un dibujo hecho y les pedimos que lo coloreen, a su gusto, con los colores que quieran.

Dejando eso al margen, el motivo por el que el dibujo les gusta tanto a los niños es porque a través de él pueden expresar sus sentimientos. Por ejemplo, si un niño pinta demasiado fuerte en el dibujo, o utiliza colores muy apagados, puede ser debido a que hay algo que le preocupa. Al igual ocurriría si el niño pinta cosas que no debiera como un coche accidentado o alguien haciéndose daño porque esas cosas, aunque parezcan una tontería, en realidad reflejan los posibles miedos que puede tener el niño y nos ayuda a los adultos a intentar darles la mejor solución posible.