Consejos para el futuro papá durante el parto

Generalmente, será el padre de la criatura quien esté presente durante el parto. Si no es así, estos consejos sirven para toda aquella persona que vaya a acompañar a la mujer durante el parto.

Lo más importante es estar bien informado o informada sobre qué esperar. Si conoces bien los síntomas o las posibles complicaciones será más fácil poder ayudar.

Hay que estar preparado o preparada para esperar. Una mujer puede estar muchas horas de parto antes de ir al hospital e incluso, una vez allí, la espera puede ser eterna.

El o la acompañante debe ser flexible. La futura mamá puede haber decidido una cosa y cambiar de opinión en el último momento. La pareja debe ser flexible y tener presentes sus deseos.

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Dar a luz es un proceso largo y duro y todas las mujeres no reaccionan igual. Por eso, no lo tomes a mal ni te ofendas si ella te rechaza. Intenta ponerte en su lugar y comprenderlo.

Durante el parto, la mujer es el centro de atención, pero no debes descuidarte. Si vas a pasar noche allí es importante que tengas tus cosas preparadas: zapatillas, mudas, ropa limpia…

Si es necesario para atender mejor a la mujer, haz preguntas. Para los médicos y enfermeras lo que hacen es totalmente normal, pero no es así para parejas primerizas.

Y sobre todo, ayúdala a que esté tranquila y relajada. El papel fundamental del o la acompañante es sobre todo, de apoyo. Ten en cuenta que es ella la que hace todo el trabajo. Por eso, debes permanecer a su lado y hacerle saber que estás allí para lo que ella necesite. Sin duda esa será la mejor ayuda.

¿Por qué mienten?

Llegados a una edad, los niños y las niñas tienden a mentir. Básicamente, lo hacen por las mismas razones que lo hacen las personas adultas. Aunque no hay que pasar ninguna de ellas, está claro que no todas las mentiras tienen la misma gravedad. Y tampoco es lo mismo una mentirijilla esporádica que algo habitual.

Para ellos y ellas, la mentira es un modo de evitar un castigo, de no pasar vergüenza por algo que han hecho, llamar la atención, presumir, sentirse fuerte, dañar a alguien…Como decíamos antes, las mismas razones que tienen las personas adultas. Si escarbamos un poco cuando mienten de manera sistemática, es frecuente que se descubran frustraciones, conflictos… Una comunicación fluida y una buena relación familiar son fundamentales para evitar las mentiras. También, enseñar valores como la sinceridad.

Una de las modalidades más grave de mentiras es la ‘pseudología fantástica’, donde se mezcla realidad y ficción para reemplazar el mundo que le rodea y que le disgusta. También, las que impliquen a terceras personas.

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Para paliar este comportamiento, es básico el compromiso familiar. En primer lugar, las personas adultas deben dar ejemplo y no mentir delante de niños y niñas. Ya se sabe que actúan por imitación.

También debemos analizar con el niño o la niña los motivos y repercusiones de sus mentiras, al tiempo que se le muestra el comportamiento correcto.

Debemos apostar por un ambiente de confianza donde fluya la comunicación.

Y por último, hay que evitar el autoritarismo y las reacciones desproporcionadas.

Angelitos para hacer con los niños

Una de las cosas que les gusta mucho hacer a los niños es manualidades y si los vamos a tener durante al menos dos semanas en casa, qué mejor momento para estar con ellos que haciendo entre ellos y los papás unas manualidades que pueda colgar en el árbol o dejárselos como regalo para Papá Noel y los Reyes Magos.

Aquí os traigo una manualidad que pueden hacer vuestros hijos, con vuestra ayuda, claro. Se trata de hacer angelitos para colgar en el árbol de Navidad (o para otra cosa, no necesariamente para colgarlos).
 Lo primero es la plantilla que la tenéis aquí mismo:

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Como veis el ángel se compone de dos partes, una el cuerpo que es circular y lo único que tenemos que hacer es recortarlo y ponerle celo por detrás para que no se abra. La otra parte son las alas del ángel que irán encajadas en la parte de atrás y, para que no se salgan podremos colocarle un poco de celo o bien pegamento de barra.

Ahora bien, ¿qué pueden hacer nuestros hijos? Pues varias cosas: Pueden colorearlos, pueden echarles purpurina de colores por encima (bien la de pegamento o bien echamos una capa de cola y después les ayudamos a espolvorear la purpurina (a fin de que no se peguen ellos)), también pueden decorarlos con pintura de manos, poniendo sus deditos por todo el vestido del ángel.

Por último, les hacemos unos agujeritos en las manos por donde pasamos un cordel y los podemos colgar en el árbol. Si no queremos hacer eso, podemos dejarlos tal cual o bien hacer una especie de marioneta poniendoles por detrás un palo.

Ya veréis como les ilusiona a los niños el hacer adornos así.

Psicología con los niños

Muchas veces se dice que con los niños hay que tener cabeza y no caer en las tretas que ellos mismos nos preparan porque entonces estaríamos perdidos. Y es la verdad, para qué mentir. Los niños "calan" muy bien a los adultos y saben por dónde hacer daño o qué decir para salirse con la suya.

Es por eso que con ellos hay que saber psicología, pero no sólo para las situaciones malas sino también para aquellas de miedo o de rabietas. Por ejemplo, en mi trabajo hay veces que una niña es demasiado caprichosa. El otro día estaba a mi lado y porque vió a otra niña subida a un columpio me llamó porque ella quería subirse; al negarme a hacerlo porque la otra niña estaba subida se tiró al suelo y comenzó a gritar y a llorar. ¿Mi comportamiento? Dejarla tranquila, ha de entender, y así se lo hice saber, que no siempre puede tener todo lo que quiere, que tiene que saber compartir y también esperar su turno con los juegos.

Y así hemos de actuar todos, debemos ser consecuentes de que nuestro hijo no va a ser el único en las guarderías, habrá muchos más y todos ellos necesitan de una atención, si no constante, si profunda porque no queremos que ningún niño se haga daño.

Pero tampoco podemos dejar que los niños hagan lo que quieran con nosotros, debemos de usar la psicología para "discretamente" encauzarlos hacía el buen camino y educarlos así de la mejor forma posible para que lleguen a ser buenas personas en la vida y no se malogren por el camino sólo porque no tuvieron una buena educación de pequeños.

Consejos para elegir el pedíatra ideal para nuestros hijos

A diferencia de otros médicos a los que se consulta en situaciones puntuales, el pedíatra será el especialista encargado de la salud del niño hasta los 18 años sin importar si se encuentra enfermo o se trata de una consulta preventiva. Junto a los padres, armaran un equipo para lograr que nuestros bebés y niños lleguen a la adultez felices y sanos.

pediatra Elegir al pedíatra no es fácil, por lo tanto no es una tarea que debe hacerse a la ligera. Es normal que pasemos por dos o más médicos hasta quedarnos con uno que nos de confianza y establezcámonos una relación donde nuestros hijos serán lo más importante.

Lo más usual es llegar a un médico por recomendaciones de amigos y familiares, los que ya tienen experiencia con dicho pedíatra y pueden informarnos acerca de sus costumbres, forma de trato e incluso su disposición en caso de urgencias.

Como padres existen ciertos puntos que debemos examinar antes de quedarnos con aquel profesional que será nuestro aliado por 18 años.

Lo primero está en conocer su nivel profesional y grado de especialización. No es lo mismo quedarse con un pedíatra cualquiera, a elegir a uno con especialidad en prematuros en caso que nuestro hijo haya nacido antes de tiempo. Lo mismo en caso de chicos que presenten alguna enfermedad crónica o retraso del desarrollo.

Segundo viene la impresión que tengamos durante el primer encuentro. Los padres hacen una especie de “entrevista” al profesional en busca de puntos comunes y afinidad con su forma de pensar y proceder en la crianza.

Otro punto crucial es conocer el modo de trabajo del doctor. ¿Cuál es su disposición en caso de emergencias? ¿Es posible contactarlo por teléfono a toda hora o sólo en horarios de oficina? ¿Hace visitas a domicilio? Todo lo anterior será importante en caso de emergencias médicas o dudas acerca de cómo proceder ante los síntomas de nuestro niño.

Aunque venga muy bien recomendado y nos agrade, tener un pediatra que atienda muy lejos de casa es poco práctico, sobretodo por los escasos tiempos que tenemos y los riesgos de llevar a un niño enfermo a un lugar demasiado lejano.

Aunque sabemos que la salud de nuestro niño va antes que todo, es preferible saber si el doctor tiene alguna afiliación o convenio con nuestro seguro de salud, ya que es imposible saber cual será nuestra situación económica en el futuro.

Algo crucial es que nuestro pedíatra esté dispuesto a recibir o hacer consultas con otros especialistas en caso de que el niño lo requiera. Un médico que atienda en un hospital o centro medico grande, estará siempre rodeado de profesionales que sean de su confianza.

Ahora la decisión queda en los padres, los que revisando los puntos anteriores, harán una elección para asegurar sobre todo el bienestar de los hijos.

Imagen: El Confidencial

Si se hace pis en la cama…

En general, la mayoría de niños y niñas deja de orinarse por la noche alrededor de los 3 años. Aunque hay un pequeño porcentaje que sigue teniendo problemas de control mientras duermen. Este problema se denomina enuresis nocturna y es bastante frecuente, ya que afecta a un 15% de niños y niñas mayores de 3 años.

La enuresis nocturna se define como la falta de control de la emisión de orina durante el sueño y suele considerarse normal hasta los 5 o 6 años. Si a partir de esa edad persiste, ya se podría considerar como un trastorno.

Puede ser de dos tipos, la primaria, cuando nunca han conseguido controlar voluntariamente la micción y la secundaria, cuando ya se había logrado ese control. Pero la enuresis también puede ser continua, si mojan la cama todas las noches o irregular, si se produce de vez en cuando.

En cualquier caso, es un problema transitorio que tarde o temprano se termina solucionando.

Las causas pueden ser variadas y van desde un desarrollo lento del control de la vejiga, desórdenes del sueño, conflictos familiares hasta factores hereditarios.

Para ayudarles, podemos hacer que beban con frecuencia durante el día para que la vedija se dilate y tenga más capacidad. Así mismo, no es conveniente que beban mucho durante la noche. Le podemos animar a que se levante por la noche a orinar y debemos procurar que lo haga antes de irse a dormir.

Por otro lado, no es conveniente ponerle pañales para que no moje la cama, ni reñirle si lo hace. Es totalmente contraproducente.

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