El periodo embrionario

Una vez que las mujeres han sido fecundadas se inicia un proceso para que el que se formará la nueva vida. Es a partir de la tercera semana cuando el embrión estará formado por tres capas de células que serán las que creen los distintos órganos y tejidos necesarios para el bebé. También en esta etapa es cuando el embrión tiene un corazón así como un sistema de circulación que nutre a todo su pequeño organismo.

Cuando pasamos a las 4 semanas el embrión tiene forma cilíndrica y suele estar curvado. Es cuando, en las ecografías, podemos apreciar los bracitos y las piernecitas, como si fueran montañitas chiquitas pero que nos dicen que eso serán los brazos y piernas de nuestro hijo.
 
De esa semana a la quinta lo que suele desarrollarse más es la cabeza para desarrollar el cerebro lo más rápidamente posible (de ahí que, cuando se empezaron a conocer las ecografías, se dijera que el niño iba a ser cabezón).
 
Durante la séptima semana los brazos han crecido un poco más y ya se empiezan a definir los dedos de las manos y a empezar los de los pies. En esa semana la talla media de los embriones suele ser de unos 30mm (ya véis lo pequeños que pueden ser).
 
Por último, dentro del periodo embrionario, que va de la tercera semana a la octava semana, nos faltaría saber qué ocurre en la octava semana en la que el feto ya tiene los párpados de los ojos y el sexo ya comienza a hacerse latente aunque a veces no está aún definido (salvo que sea muy visible y no haya error a dudas).

Anemia infantil

La anemia es una enfermedad de la sangre. Se produce cuando los glóbulos rojos son inferiores a lo normal. La hemoglobina, es el principal componente de los glóbulos rojos y su misión es transportar el oxígeno desde los órganos respiratorios hasta los tejidos. Por lo que, si hay menos cantidad de glóbulos rojos, también es menor el oxígeno que llega a los diferentes tejidos.

Sabremos que nuestro hijo o hija tiene anemia cuando su médico le realice un análisis de sangre que confirme que el nivel de hemoglobina sea inferior al requerido. Sin embargo, antes de que esto ocurra hay señales que pueden delatar la enfermedad: que el niño padezca debilidad, dificultad para respirar, tez pálida, mal humor, palpitaciones o hematomas que salen sin saber por qué.

- En los recién nacidos se puede presentar de forma congénita por incompatibilidad de uno de los sistemas de grupos sanguíneos entre madre e hijo.
- Falta de hierro en la alimentación.
- Malnutrición en los niños.
- Fallo renal.
- Deficiencia de vitamina B12
- Falta de ácido fólico producido por ciertos medicamentos, la celiaquía o la insuficiente ingesta de folatos en la alimentación
- Insuficiencia de la médula ósea para producir suficientes células sanguíneas
- Leucemia

Los médicos se orientan a buscar la causa de la anemia para determinar el tratamiento a seguir:
- Suplemento de vitamina B12.
- Dieta basada en alimentos altos en potasio, fósforo, calcio, hierro, cobre y vitaminas.

Series Infantiles: Érase una vez…La vida

Érase una vez… La vida fue una serie infantil para un público más crecido que los propios bebés, aunque éstos se podían quedar viendo la serie por los personajes que salían que hacían las delicias de grandes y pequeños.

Actualmente la serie la tenemos en dvd’s y es una serie de antaño pero que no pasa de moda ya que es una forma educativa y divertida de enseñarles a los niños cosas que después estudian en los colegios e institutos. Yo misma me crié con esa serie y le guardo especial cariño porque me acuerdo que los trabajos que me mandaban sobre el cuerpo humano solía hacerlos con los videos y libros de la serie, y siempre los aprobaba, además de aprenderme mucho mejor las lecciones con esos libros que con los del colegio.

En cuanto a los niños la serie gusta porque la trama es divertida. Muchos piensan que en su cuerpo realmente viven miles de personitas chiquititas que son los que verdaderamente dirigen su cuerpo y hacen las cosas que hacen por ellos, por ellos los dominan. Algunos incluso llegan a hablar con su propio cuerpo para ver si pueden responderle esas cositas que corren por su sangre o se miran en el espejo esperando ver por sus ojos algún atisbo de esas personas mirándolos.

Los niños, claro está los más mayores, disfrutan con ella como nunca. No es una lección aburrida ni nos dicen la teoría del cuerpo humano para que la aprendamos, no, al contrario, es la propia teoría la que se adapta a los niños con la serie, lo que la hace más amena si cabe.

Personalmente es una de las series que recomiendo para que los niños se vayan dando cuenta que se puede sacar sabiduría de cualquier parte.

Conservar la leche materna

 

congelar

Muchas veces una vez terminado el permiso post natal queremos seguir alimentando a nuestro bebé con leche materna. Lamentablemente, por motivos laborales, no podemos estar junto a nuestro pequeño para amamantarlo. Lo bueno es que podemos almacenar la leche materna y que alguien más se la de con biberón.

Para ello existen diferentes métodos para almacenarla.

Refrigeración: La leche dura 2 semanas si la guardamos en la heladera.

Congelador: Si utilizamos un congelador, la leche materna puede almacenarse hasta por 3 semanas. Deben usarse recipientes de vidrio o plástico duro. Para descongelar, lo ideal es hacerlo lentamente dentro de la heladera y no utilizar el microondas. Antes de dársela al pequeño debemos agitarla para mezclar bien el contenido.

Descansar en su propio dormitorio

Para los pequeños puede ser difícil acostumbrarse a dormir solos. Antes que nada podemos decir que es perfectamente normal. Por absurdo que parezca, un bebé no nace sabiendo dormir. Así como comer, caminar e incluso sostener su propia cabeza en posición erguida, todo ser humano debe aprender a dormir. No es fácil. Hay dos aprendizajes que son lentos y que deben tomarse con paciencia. En primer lugar, el bebé debe aprender a dormirse, es decir, a conciliar el sueño. Muchos bebés sólo pueden conciliar el sueño mientras comen, es decir, ya sea pegados al cuerpo de su mamá si toman pecho o tomando su biberón. Otros bebés pueden lograr dormirse sustituyendo estas dos cosas por un chupete plástico. De hecho, cuando nos acercamos a ver un bebé que duerme podemos ver que siguen manteniendo el reflejo de succión moviendo sus labios como si estuvieran succionando (este movimiento se llama movimiento peristáltico) y tomando leche. En esta etapa es muy importante tener paciencia pues no debemos dar por sentado que el bebé sabe dormirse. Necesita ir aprendiendo poco a poco. Otro aprendizaje lento a realizar es el hecho de “volverse” a dormir. Todos los seres humanos, incluso adultos, nos despertamos normalmente por la noche. Una o dos veces, pero cuando ya somos grandes ni siquiera nos damos cuenta. Simplemente volvemos a retomar el hilo del sueño de forma imperceptible. Pero esa forma de seguir durmiendo, también es un aprendizaje bastante lento. Así que a armarnos de paciencia para poder calmar y darle seguridad a ese pequeñito que tanto amamos hasta que logre realizar esos dos aprendizajes.

Una vez logrados, y hay que aclarar que no hay una edad para ello, el pequeño puede dormir en su propia habitación. La cuestión es que muchos niños no quieren. Hay que reconocer que muchos no desean alejarse porque se les impuso prematuramente la idea de que deberían dormir solos a pesar de que lloraran o sintieran miedo. Otros simplemente se sienten muy cómodos cerca de los brazos de mamá y papá.

Por ello es importante que su dormitorio sea un espacio colorido y agradable. Lleno de las cosas que más disfrutan, con un ambiente diseñado de forma segura y cómoda para ellos. La ropa de cama, las cortinas, los colores de los muros…todo debe tener una cierta armonía y ser placentero para el pequeño ocupante. Ya sea que elijamos pintar o utilizar papel pintado, que decidamos darle un estilo Montessori o un estilo tradicional al dormitorio, es fundamental que el niño participe en la toma de decisiones. Que poco a poco y de forma asertiva vaya sintiendo que es su propio espacio. El tomarse el tiempo de involucrarlo en la decoración eleva las probabilidades de que se enamore paulatinamente de su dormitorio y no llore o intente irse al dormitorio de los padres todos los días.

Otro elemento muy importante es que no forcemos a los pequeños. En el momento en que una noche tranquila nos puede hacer muchísima falta pues como mamás nos sentimos agotadas y cansadas, puede parecer lejano e inalcanzable el momento en que los niños duerman solos y toda la noche sin problema. Va a llegar, sólo es cosa de ayudarlos con amor y de armarnos de paciencia. 

Cuando viene de nalgas…

Se dice el bebé viene de nalgas cuando su cabeza se encuentra cerca de la parte superior del útero, es decir, no está en la posición habitual para el parto, que es con la cabeza abajo.

Alrededor de los ocho meses, no hay demasiado espacio en el útero, y la mayoría de los bebés mejoran este reducido hábitat poniéndose cabeza abajo, una posición que se denomina "presentación cefálica o de vértice". Cuando comienza el parto a término, casi el 97% de los bebés han adoptado esta posición y la mayor parte de los restantes se encuentran de nalgas.

Existen varias posturas de nalgas: nalgas francas (tiene las nalgas abajo, las piernas dobladas y los pies cerca de la cabeza), nalgas completas (tiene las nalgas abajo y las piernas cruzadas estilo indio) o posición podálica o de pies (uno o ambos pies abajo, listos para salir primero).

Generalmente, la o el ginecólogo puede saber en qué posición se encuentra el bebé al tocar tu abdomen y localizar la cabeza, la espalda y las nalgas del bebé. Si no queda claro cuál es la posición con el tacto abdominal, puede hacer un tacto vaginal para determinar qué parte del bebé está en la pelvis. En algunos casos, tal vez necesite hacer una ecografía para confirmar la posición del bebé.