Selladores dentales

Un buen cuidado de los dientes incluye la higiene bucal con un buen cepillado de dientes y uso del hilo dental, el uso de flúor en las pastas dentales, alimentarse con niveles bajos de azúcar y una buena ración de lácteos y, por su puesto, una visita periódica al dentista.

Los selladores dentales, también conocidos como sellantes, son delgadas capas plásticas que se colocan sobre las muelas para formar una cobertura protectora contra las caries. Las muelas de los niños y niñas tienen pequeños surcos que no siempre pueden ser limpiados con el cepillo. Los selladores cubren estos surcos y evitan que se queden partículas de los alimentos y gérmenes.

Se trata de un líquido que se aplica sobre la muela, el mismo que se endurece con rapidez sin causar molestias ni dolor. El sellador dental protege las muelas durante 10 años, pero siempre será necesario que se revisen para asegurar que se encuentra en buen estado, de lo contrario se aplicará más sellador.

Se deben aplicar apenas el niño o niña tenga sus muelas permanentes, por lo general hacia los 6 años de edad; en algunos casos, los dentistas aplican también el sellador en los dientes de leche que tienen surcos profundos. En caso que el niño o niña tenga alguna pequeña carie y haya sido aplicado sobre ella el sellador, no habrá problema puesto que el sellador aislará de los gérmenes la misma y no se extenderá.

Consejos para la lectura

A un niño o niña que empieza a dar los primeros pasos por la vida, se le puede ayudar a dar sus primeros pasos por la lectura ofreciéndole libros para que los mire, los toque, los chupe o los muerda, y contándole los primeros cuentos con afecto y ternura. Durante toda su vida, asociará la lectura a estos momentos.

1. Cuando leas un cuento a un niño, tómate el tiempo necesario.
2. Siéntalo a tu lado. Lectura y ternura unidas.
3. Cuando te pida que le leas un cuento, no lo hagas esperar. Atiéndelo lo antes posible.
4. No le impongas una lectura si no le apetece.
5. No cambies las frases de un cuento que ya has leído. A él le gusta escuchar exactamente la misma historia, lo necesita.
6. Durante la lectura, «no borres» las palabras que te parezcan demasiado difíciles para él. Le permitirán ampliar su vocabulario. Y las palabras «misteriosas» alimentarán su imaginación.
7. No le expliques todo lo que pasa en la imagen. Déjalo descubrirlo.
8. Déjalo tocar sus libros cuanto le apetezca, aunque los estropee. Pero enséñale antes a quererlos. Poco a poco, aprenderá a respetarlos.
9. Aunque estés convencido de que es un superdotado, no intentes enseñarlo a leer ahora. Es una enseñanza que tiene su momento, y no se deben saltar etapas.
10. Para él y para ti, la lectura debe ser un placer compartido.

Elegir una silla de paseo

Según se acerca la llegada del bebé todo son elecciones: cuna, ropa, accesorios…

Una de las más importantes es elegir una buena silleta, ya que nos acompañará durante el crecimiento de nuestro hijo o hija.

Hoy en día existen infinidad de clases de sillas de paseo: de 3 ruedas, de 4, modernas, clásicas, con capazo, con grupo cero…

A la hora de comprar, debemos tener claro cuál es el uso que vamos a darle para realizar la elección correcta. Además del diseño, hay otras utilidades y funciones que nos tienen que gustar.

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Si le vamos a dar un uso diario, con desplazamientos en coche, debe ser una silla ligera, que se pliegue fácilmente y que no ocupe mucho espacio. Y por supuesto, que sea cómoda para el bebé y que tenga una estructura resistente con buenos ejes en las ruedas.

Para suelos irregulares como el campo o la playa son muy prácticos los cochecitos de tres ruedas o los de cuatro más grandes. Algunos vienen con amortiguación y ruedas hinchables. Para su uso en cuidad, convienen los modelos más compactos.

Debemos valorar también los complementos que trae la silla como el capazo, la silla para el coche hasta los 8 o 9 meses, la sombrilla, el cubrepiés…

También es importante calcular el espacio que tenemos en el maletero o en el ascensor, para asegurarnos que podremos manjar la silleta sin dificultades.

Cómo se desarrolla su cerebro

Cuando nace el niño o la niña, el cerebro todavía tiene que desarrollarse. La parte central del cerebro (que controla las funciones vitales y los reflejos que vemos en el recién nacido) está más desarrollada pero la parte que nos permite tener funciones y pensamientos más complejos (la región exterior del cerebro) todavía tiene mucho camino por delante.

Es por eso que al nacer los recién nacidos tienen un repertorio limitado de actividades que pueden hacer y a medida que se van desarrollando, su repertorio aumenta.

Curiosamente, la mayoría de neuronas se han creado durante los primeros 5 meses de gestación pero es la conexión entre las neuronas y la rapidez de comunicación entre ellas que nos permitirá desarrollar funciones más avanzadas como movimientos complejos, aprender a hablar, a razonar lógicamente, etc.

La conexión entre neuronas se hace a través de un proceso que llamamos sinapsis. Las sinapsis se desarrollan más intensamente durante los primeros años de vida. Las experiencias que se repitan con más frecuencia se fortalecerán y las que lo hagan con poca frecuencia se irán perdiendo. Es decir, si escucha lenguaje frecuentemente, desarrollará conexiones neuronales relacionadas con el desarrollo del lenguaje que le permitirán aprender a comunicarse.

Pero no es solo importante el número de conexiones sino también la velocidad y calidad de estas conexiones. Esto se hace a través de un proceso que llamamos mielinización y que empieza en el nacimiento y se desarrolla más rápidamente en los dos primeros años de vida.

Nacidos para ser sociables

Desde el momento mismo del parto, el bebé comienza a relacionarse con los demás. Su habilidad para socializar estará muy limitada durante el primer año ya que casi todos sus esfuerzos se enfocan todavía en descubrir qué es capaz de hacer por sí solo, como coger y levantar objetos, caminar y otras destrezas.

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Es a partir de los 2 años aproximadamente cuando empezará a jugar con otros niños y niñas. Como con cualquier habilidad, su capacidad de socialización pasará por fases de prueba, cometerá errores y aprenderá de ellos. Al principio, no querrá compartir sus juguetes pero a medida que aprende a sentir empatía hacia los demás pasará a ser un mejor compañero de juegos. Para los 3 años tendrá la capacidad necesaria para hacer amigos.

Durante su primer mes de vida, es una criatura social desde el momento que llega al mundo. Le encanta que lo toquen, lo lleven en brazos, le sonrían y le hagan cariñitos. Durante este primer mes, empezará a experimentar haciendo gestos con su carita.

A los 3 meses, el bebé pasa la mayor parte del tiempo que está despierto mirando lo que sucede a su alrededor. Es el momento de su primera sonrisa genuina, un momento que todos los padres y madres querrán recordar.

Con 4 meses, el niño o la niña se abre cada vez más a otros niños de su edad y los saluda con gritos de alegría. Pero nadie se puede comparar a mamá y papá. Todavía se reserva las reacciones más entusiastas para la madre, una señal clara de la profunda relación existente entre ellos.

Talleres: La mejor opción para los niños en verano

Llevan tan sólo tres días fuera de la escuela y tus hijos repiten cada cinco minutos la frase “estoy aburrido,” a la espera que saques del bolsillo algo mágico que les entretenga. El verano no es sólo un tiempo de descanso escolar, sino que un momento para que los chicos se distraigan y nada mejor que hacerlo con actividades nuevas.

Los talleres de verano son una excelente alternativa para los niños que se quedan en casa durante los meses de verano, ya que además de ofrecerles un lugar para divertirse fuera del tallereshogar, les sirven para aprender nuevas habilidades y conocer amigos.

Los hay temáticos y también generales. La mayoría tiene a los chicos separados por edad y se dictan en centros de recreación, escuelas y estadios deportivos. Los chicos mayores disfrutan de albercas, guerras de agua, práctica de deportes y excursiones, acompañados por adultos que les monitorean mientras conocen a compañeros que pronto se convertirán en amigos.

Para los más chiquitos, las alternativas son algo más reducidas y generalmente se trata de un espacio de juego al aire libre donde también hay espacio para el arte, la música y claro que si, un par de chapuzones supervisados por maestras parvularias.

Si es que tu hijo práctica algún deporte, seguro encontrarás un taller dedicado al fútbol o al básquet, lo mismo para quienes desean aprender cocina o gustan de las artesanías. Estas “escuelas de verano,” suelen funcionar de forma diurna de lunes a viernes y en algunas ocasiones organizan campamentos nocturnos con los niños más grandes.

Si tu hijo tiene necesidades especiales, averigua con su medico o algún terapeuta por talleres dirigidos a pequeños con discapacidades o alguna enfermedad (diabetes, cáncer, etc.)

Imagen: Penn Live