Obesidad y embarazo

 

Lo ideal es llegar al embarazo en la mejor forma física posible, pero la mujer que queda embarazada con sobrepeso, especialmente si presenta un grado de obesidad importante, debe saber que se enfrenta a una gestación más complicada que lo normal.

Existe una diferencia entre sobrepeso y obesidad. Una mujer con sobrepeso, es aquella con un IMC (índice de masa corporal) sobre 25. Alguien obeso tiene un IMC mayor a 30. Cuanto mayor sea el grado de sobrepeso u obesidad, mayores son las posibilidades de desarrollar alguna patología durante el embarazo.

Los principales problemas que se pueden presentar son; un aumento de las probabilidades del desarrollo de diabetes gestacional, mayor probabilidad de abortos espontáneos en el primer trimestre (especialmente si se trata del primer embarazo), defectos neurológicos en el bebé (espina bífida), preeclamasia o hipertensión gestacional, partos prematuros y trabajos de parto más largos con el sufrimiento fetal inherente.

A la embarazada con problemas de peso, se le elabora una dieta especial con restricción de ciertos alimentos, pero asegurándole los nutrientes necesarios para un desarrollo normal del bebé en camino. Como es más difícil el hacerle las ecografías, el seguimiento médico ha de ser más riguroso.

Una vez nacido el bebé, tanto el niño como la madre, deben ser examinados de cerca. El recién nacido por problemas metabólicos y respiratorios y la mujer por la mayor probabilidad de sangramientos, trombosis e infecciones.

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