No hay forma

Sabemos que los pediatras nos recomiendan que los niños no tomen más que leche y sea a partir del 6º mes cuando se le comience a añadir a su menú otros alimentos sin forzarlos.

Por ejemplo, mi sobrino no entraría en ese grupo ya que él, desde que tenía mes y medio, ya chupaba alimento sólido como la naranja o tomaba sopa… No es que ya comiera eso sino que quería probar y no le decíamos que no. A los 4 meses ya empezó a comer fruta batida, algo que le encantaba, y le encanta y a nosotros igual porque sabemos que la fruta lleva muchas vitaminas, proteínas,… necesarias para el organismo.

Pero… ¿Qué ocurre cuando los niños no quieren la fruta? ¿Les obligamos? La respuesta es sencilla y lógica: NO. Si los forzamos lo único que conseguiremos es que vean ese alimento como algo negativo, le cogerán manía y será más difícil conseguir que se tome, o incluso pruebe la fruta.

Mucha gente no toma nunca fruta y, aunque no es lo ideal por los nutrientes que la fruta, y sólo ella, nos puede dar, tampoco hay que preocuparse.

A veces el no querer la fruta, al igual que la verdura, es debido a los potitos que se les dan que tienen un saber que, al menos para mí, no es muy agradable. Por ello, y en la medida de lo posible, aconsejo hacerle a nuestros hijos nuestras propias comidas porque así sabremos de verdad lo que les  estamos dando, sin colorantes ni conservantes y seguro que nuestro hijo se come mejor la comida, la fruta y todo aquello que le pongamos. Incluso esa comida que hacemos podemos congelarla (se conserva bien, lo sé por experiencia).

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