Niños y niñas ‘tardonas’

Hay muchos niños y niñas a los que les cuesta hacer caso a la primera, para el enfado o desesperación de padres y madres. Esta conducta, muchas veces termina en castigos y gritos aunque sus causas varían de un niño a otro. En unos es inmadurez emocional, en otras un ritmo personal lento, o tendencia al retraimiento y a la pasividad…Incluso una excesiva concentración en las actividades lúdicas puede hacer que un niño o una niña pueda volverse indisciplinada en un corto espacio de tiempo.

Es un error culpar siempre al o la menor de este problema. En ocasiones, el problema se origina por un estilo educativo familiar inadecuado, que exige el niño o a la niña una obediencia ciega. El “sí, porque lo digo yo”. Estas conductas militares pueden hacer fomentar las actitudes rebeldes, miedos e incluso agresividad.

Por otro lado, una conducta totalmente permisiva con ellos y ellas es igualmente perjudicial. Si el niño o la niña se acostumbran a hacer lo que quieren siempre, será muy difícil que en un momento dado obedezcan a otras personas.

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Los niños y niñas necesitan una educación personalizada para cada unos de ellos y ellas y la comunicación, el entendimiento y la cercanía es imprescindible para una buena convivencia. A pesar de que los padres y madres tienen autoridad sobre ellos y ellas, debemos tratarles con el respeto que toda persona merece. Están aprendiendo y muchas veces, el “porque lo digo yo” no les vale. Necesitan comprender por que en unas ocasiones lo que es válido, en otras no.

Por eso es importante que entre los padres y madres no haya contradicciones y que haya coherencia en las decisiones y principios.

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