Niños y niñas superdotados

Ser padre, madre o profesorado de un niño o niña superdotado no es tarea fácil. Su elevada capacidad exige una motivación especial que no todas las personas profesionales de la docencia pueden ofrecer. Y los padres y madres necesitan un apoyo que no siempre encuentran en las instancias públicas y educativas.

Contra lo que pudiera parecer, la educación de un niño o niña superdotado no resulta fácil. Son menores con una inteligencia superior, gran creatividad e imaginación y una curiosidad insaciable que les faculta para el aprendizaje autónomo. Cualidades, todas ellas, que les convierten en personas especiales, con necesidades y exigencias diferentes a las de los demás, y que insuficientemente desarrolladas o indebidamente canalizadas pueden volverse en su contra.

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De hecho, el 66% de los superdotados tiene un bajo rendimiento escolar, que en muchos casos llega incluso al fracaso. La explicación radica en que en las clases ordinarias la enseñanza no se ajusta al nivel de aprendizaje de estos niños, que se aburren al no encontrar los recursos necesarios para desarrollar sus capacidades.

Aunque la ley establece para los colegios públicos y concertados un Programa de Educación Especial, que faculta al alumnado con un diagnóstico de alta capacidad intelectual a adelantar un curso en Primaria y otro en Secundaria, no siempre lo consiguen. Además, está también prevista la existencia de un profesor o profesora de apoyo para mantener la motivación especial. Sin embargo, la realidad es muy diferente. La queja más frecuente de los padres y madres de estos niños es la falta de preparación del profesorado para afrontar estos casos.

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