Niños y niñas no son malos

No siempre los niños y niñas se portan como deseamos. Enseñarles no es fácil. Por mucho que se les quiera, en numerosas ocasiones su comportamiento puede hacer que los padres y madres se sientan impotentes y echen mano de enfados y reproches para conseguir modelar su conducta. Por ello cada día, sin darnos cuenta, podemos decir a nuestros hijos frases que realmente no pensamos y pueden hacerles más daño de lo que creemos. Antes de expresar alguna amenaza o expresión desagradable, es mejor tomarse algún tiempo para pensar lo que se va a decir.

Los niños no son esencialmente malos. Si es verdad que muchas veces se comportan de forma molesta, peligrosa, hiriente, destructiva o poco colaboradora. Pero tienen sus razones. Los niños necesitan estimulación continua y aprenden por experimentación. Su gran curiosidad les hará meter la mano en el enchufe, tocarlo todo o alejarse demasiado para conocer el mundo.

En otras ocasiones les falta la información acerca de las consecuencias que tendrá su conducta. Quizás desconoce que, si se esconden debajo de la mesa y tiran del mantel, se puede caer todo y ni siquiera se imagina lo que cortan los cristales.

Tampoco conocen demasiadas formas adecuadas de interactuar con los demás. Muchas veces tienen deseos, frustraciones o sentimientos que no saben como expresar. Por ejemplo, pegar o morder los puede ayudar a liberar tensiones o conseguir cosas que todavía no les permite su incipiente lenguaje, como recuperar el juguete que le han quitado u obtener la atención de sus padres.

Deja un comentario