Niños y mascotas: Compañeros de juego

 

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No hay nada más lindo que ver la hermosa relación que puede generarse entre un niño y su mascota. Incluso niños pequeños pueden gozar del juego con sus perros. Sólo es necesario asegurarse de que la mascota no sea agresiva ni tenga celos del pequeño, y por supuesto supervisar las actividades conjuntos, sobretodo si se trata de un niño pequeño, ya que no saben si con sus acciones están molestando o causando dolor al animal.

Muchas veces me maravillo de la complicidad que se genera entre los perros y sus pequeños amos. Me parece que los canes los adoran más que a los adultos. De cierta manera comprenden que son pequeños y tienden a ser más suaves con ellos y los protegen de potenciales peligros.

Pero no todos los perros son iguales. Algunos podrían comportarse de manera algo más agresiva o estar celosos del lugar privilegiado que tienen los pequeños en la familia, sintiendo que sus amos ya no los atienden como antes. Los padres deben preparar a su mascota para la llegada del niño a casa, pues se trata de un extraño. Es bueno dejarle oler alguna prenda que haya usado el bebé para que se familiarice con su aroma. Se debe realizar una especie de introducción entre ambos, cuidando de no dejar que el perro se acerque mucho y acariciando al animal, para que se sienta integrado a la nueva organización de la familia. Eso no significa que vaya a tener acceso irrestricto al cuarto del bebé, deben tomarse medidas para impedir el contacto no supervisado.

Aunque tu hijo se lleve muy bien con tu mascota es importante inculcarle que no todos los perros son igual de amistosos. El fin de semana pasado, el hijo de dos años de unos amigos quien se lleva excelente con su perro bóxer, fue de visita a otra casa donde había un Rotweiller (Conocidos por agresivos), naturalmente el pequeño se le acerco a jugar y a meter su mano en el hocico, por suerte tomaron al niño a tiempo.

Con las precauciones adecuadas, un perro puede convertirse en un excelente y fiel compañero de juegos durante la niñez, enseñándole al niño a ser responsable, a relacionarse y a entregar y recibir afecto.

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