Niños hiperactivos

Primero que nada me gustaría hacer algunas aclaraciones. Es muy común el mal uso del término “hiperactivo”. Muchas veces se suele escuchar a madres hablar sobre sus hijos refiriéndose a una hiperactividad porque sus niños son inquietos. Una cosa es un niño inquieto y con mucha energía y otra muy distinta es un niño  hiperactivo.

La hiperactividad en los niños es causada por una disfunción cerebral mínima, y lleva un tratamiento.

Cómo podemos determinar si nuestro niño es hiperactivo o simplemente es un niño que le gusta jugar y moverse con energía. Bien, los niños hiperactivos presentan algunas conductas conflictivas. Son niños que les cuesta terminar una tarea, que les cuesta concentrarse, suelen tener problemas de rendimiento escolar aun cuando son realmente capaces al igual que sus compañeros para lograrlo. Sus movimientos constantes no entienden de reglas ni normas para comportarse. No entienden de deberes y obligaciones y son muy difíciles de educar en casa y en el colegio. Actúan por impulso sin medir las consecuencias y son ajenos a los peligros. Suelen presentar inmadurez en el lenguaje cuando son pequeños y tienen dificultades de adaptación social.

Estos niños suelen provocar conflictos en las familias. Se los suele tildar de maleducados, desobedientes e inmaduros y suelen ser rechazados en sus casas y fuera de ellos. Educar a un niño hiperactivo no es fácil. Hay que ser extremadamente paciente para no perder los nervios constantemente.

Los niños hiperactivos deben llevar un tratamiento psicológico para poder controlar sus impulsos y para mejorar las relaciones familiares y sociales. Muchas veces es necesario el uso de medicinas para ayudar a su concentración y rendimiento y frenar sus impulsos nerviosos.

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