Niños hemofílicos

 

La hemofilia es un trastorno genético hereditario caracterizado por la imposibilidad de la sangre para coagular. La padecen generalmente varones, aunque no es excluyente, y no tiene cura. Por suerte existen tratamientos que ayudan a sobrellevar mejor la enfermedad.

Los niños hemofílicos carecen de los factores sanguíneos que nos permiten coagular en caso de una herida o sangramiento. Por ello, en caso de una herida, estos pequeños no van a cicatrizar normalmente y en muchos casos deberán ser llevados a un centro de salud.

No todas las personas padecen la enfermedad con la misma severidad. Está va desde un grado suave o moderado, en la sólo se sangra ante heridas. Aquellos que la padecen de forma más severa pueden sangran espontáneamente de forma interna, aunque estos casos corresponden a la minoría de los enfermos.

El tratamiento más común es la inyección intravenosa de los factores coagulantes faltantes. El tratamiento se realiza con regularidad y es de por vida. A veces también se requieren transfusiones de plasma sanguíneo o sangre entera. Es muy importante preocuparse de que las transfusiones se realicen en un lugar certificado y que la sangre a transfundir sea chequeada ante enfermedades transmisibles por dicha vía.

Un niño nacido con hemofilia y que recibe el tratamiento adecuado durante toda su vida tiene las mismas expectativas de salud que el resto de las personas. Sólo debe ser más precavido ante heridas y accidentes. También es importantes informar a los profesores, enfermeras, y todo aquel que esté al cuidado del pequeño, ya que aparte del cuidado de las heridas, se debe saber que el niño no puede recibir medicamentos como la aspirina, ya que tiende a licuar la sangre y hacerlo más propenso a los sangramientos.

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