Niños ciegos: tan iguales como todos

Hay diversos motivos por los cuales un bebé nace ciego o con poca percepción visual. Lo más importante es desde el primer momento es tratarlo exactamente igual que a cualquier otro niño. Lo más importante es la aceptación y la integración en la sociedad. Que sintamos pena por el no lo ayudará en absoluto a desarrollarse como persona y sentirse útil. Si bien la educación de un niño ciego tiene otras pautas, no debemos ponerle barreras al momento de experimentar nuevas cosas, por el contrario debemos animarlo a hacer las cosas por su cuenta y descubrir distintas maneras de vivir su vida.

Si les trasmitimos nuestros miedos a caídas lo estamos limitando, y no es lo mejor para ellos. Si un niño ciego no recibe afecto ni estimulación ambiental, puede convertirse en un niño pasivo, incapaz de enfrentarse de acuerdo con las situaciones ambientales, se sentirá inferior, y deficiente cuanto a su imagen corporal.

La sensibilidad cutánea, la capacidad del tacto, y la audición son capacidades que se debe estimular y desarrollar por un niño ciego. A través de esas sensaciones, el niño podrá conocer su espacio.

Es fundamental estimular todos sus sentidos. Para un niño ciego las personas existen a través de los sonidos que producen. Y poco a poco irá reconociendo los objetos y el espacio que lo rodea.

No estaremos solos al momento de su educación, recibirá clases especiales de movilidad y orientación. Al igual que con otros niños, la educación es una actividad compartida entre padres, maestros y la sociedad.

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