Niños que se lesionan (CAL)

Los comportamientos autolesivos (CAL) son un trastorno difícil de comprender.

Nos provoca un inmediato rechazo en el que involucramos a la familia del que se los provoca. Nos evoca cuestiones “primitivas” y lejanas a razón alguna: ¿quién podría inflingirse a sí mismo un perjuicio con consecuencias tan severas? ¿Quién puede provocarse tales niveles de dolor? ¿Cómo puede alguien soportar tales heridas? ¿Qué motiva a un ser humano a arrancarse pedazos de sí mismo?

 

 

Los CAL provocan perplejidad tanto en los familiares como en profesionales. Es un misterio devastador.

 Ejemplos de CAL incluyen severos golpes en la cabeza, morderse con saña la mano, pellizcarse fuertemente la piel o escarbarla, refregarse impetuosamente los ojos y golpearse al punto de producirse quebranto físico y daño severo en los tejidos, tales como moretones, lastimaduras y heridas abiertas graves.                                            

Existen muchas hipótesis sobre su origen y quizás ninguna certeza al respecto.

 Es importante tener en cuenta que las causas de CAL son particulares de cada individuo y en una determinada situación, pudiendo la respuesta ante un episodio no ser la misma con el siguiente. Excluye los tics, la tricotilomanía y otros comportamientos obsesivos compulsivos asociados (arrancarse el cabello, bruxismo, etc.) y a aquellas lesiones provocadas por la ingestión de sustancias. Es comórbido con los movimientos estereotipados, principalmente de los trastornos generalizados del desarrollo y el retardo mental.

Cuanto más grave es el retraso, tanto mayor es el riesgo de CAL. Este trastorno también puede aparecer asociado a déficit sensorial grave (ceguera y sordera) y es más frecuente en ambientes institucionales, donde el sujeto recibe una estimulación insuficiente

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