Niños invisibles y niños reyes

Mi hermana está trabajando en una escuela de un país del sur de América y ve habitualmente casos de malos tratos e incluso abusos a menores. La mayoría de sus alumnos no sabe dibujar, sólo les han enseñado a copiar y muchos no juegan nunca. El que alguien les preste atención, les escuche y les tenga en cuenta es para ellos una experiencia indescriptible. Estos niños en realidad son pequeños adultos, con responsabilidades propias de una persona de más edad. Mi hermana suele decir que los niños en muchas zonas del mundo son invisibles, porque no se les tiene en cuenta para nada.

La otra cara de la moneda la vemos cada día a nuestro alrededor. En nuestra sociedad muchos niños son literalmente los reyes de la casa. Se les da todo, incluso antes de que tengan edad de desearlo. Son niños que ya tienen bicicleta cuando aún no saben pedalear, que tienen televisión en su habitación, que cada cumpleaños reciben más regalos de los que pueden usar. Una cosa que me llama la atención es cómo los adultos, incluso personas de edad avanzada, ceden el asiento en el metro o el autobús a los niños. Me parecería lógico en el caso de niños pequeñitos, que no mantienen bien el equilibrio, pero un niño de cuatro o más años puede ir perfectamente de pie, agarradito, porque tiene mejor equilibrio que un adulto y si se cae, se hará menos daño.

¿Es que no existe un término medio entre los niños invisibles y los niños reyes? Deberiamos intentar otorgar a los niños el lugar que se merecen, por su bien: el de un miembro más de la familia, con sus privilegios y con sus deberes y obligaciones, siempre de acuerdo con su edad.

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