Niños entre padres separados

El matrimonio, o simplemente vivir como pareja es un acto muy bonito por el que dos personas que se quieren afianzan el amor. De su amor nacen niños, que son pequeñas criaturas con todo lo mejor de cada uno de ellos que querrán a sus padres con locura.

Pero a veces ese amor entre los padres termina, una veces con buen resultado, siendo amigos y disfrutando ambos de su/sus hijo/hijos en común y enseñándole a su hijo todo lo que pueden. Pero otras veces ese buen resultado no se da y los niños se encuentran enmedio, sin saber bien a quién acudir, sobretodo cuando el padre le cuenta cosas malas de la madre, o la madre es la que le cuenta cosas malas del padre.

En esos momentos son los niños los que lo van a pasar peor. No quiero decir con esto que la madre o el padre no lo pasen mal, ellos por supuesto que lo pasarán mal porque verán derrumbarse algo que tenían entre ellos, pero son los hijos los que más sufren al ver desmoronarse algo que, para ellos, parece impensable que vayan a tener que desprenderse: sus padres.

Para los niños, una separación significa un cambio drástico de su vida: Ya no va a estar siempre con su madre, o con su padre… Tendrá que ir a otro sitio para poder disfrutar de su compañía y advertirá que, cuando necesite de esa persona, no va a estar ahí, sino que a veces se sentirá solo, e incluso triste porque pensará que la culpa de que sus padres se hayan separado ha sido culpa suya.

Los padres se sentirán mal con su hijo, hablarán con él o con ella e intentarán dejarle claro que no es su culpa pero aún así, ver cómo se desmorona su vida y comenzar a tener regímenes de visita, vacaciones divididas,… Eso les afecta, y mucho, sobretodo cuando no hay una buena comunicación entre los progenitores.

Personalmente si me ocurriera a mí el caso, y siempre que esté en mi mano, intentaría terminar la relación de la mejor forma posible, siempre por el bien del niño, aunque a veces nos tengamos que tragar nuestro orgullo y hacer cosas o decir cosas que serían impensables, pero no hablamos de nosotros, sino de un niño que necesita a su madre y a su padre más que a nada en el mundo y que privarlo de uno significa entristecer una parte del niño.

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