Niños con necesidades educativas especiales

El Retardo Mental de grado Leve, constituye un claro ejemplo de la medida en que la sociedad, con sus particulares necesidades y exigencias, condiciona la identificación de determinadas clases de discapacidades.

Las personas incluidas en esta categoría, comenzaron a ser identificadas como deficientes mentales cuando en la práctica se hizo efectivo el principio de la Educación Elemental, o Primaria Universal y Obligatoria. Esta conquista social cuyo valor e importancia resultan incuestionables, puso en evidencia a un sector de la población que no podía satisfacer las exigencias básicas de la escuela común, en particular, el dominio de las habilidades de la lecto-escritura y el cálculo.

La existencia de las personas intelectualmente brillantes, normales y torpes siempre fue reconocida, en la práctica, por la mayoría de los miembros de la sociedad, aún por aquellos que mostraban un escaso nivel de instrucción. Además el acelerado desarrollo tecnológico que caracteriza a la sociedad moderna hace del  dominio de las destrezas académicas de la lecto-escritura y el cálculo, una condición fundamental para un desempeño adecuado personal y social. No podemos considerar al Retardo Mental  de grado leve como el resultado de una mera exigencia escolar, completamente ajena a otras exigencias sociales.

Es importante  que estos niños  puedan ir desarrollándose con habilidades para leer e interpretar mensajes escritos  de esta manera podrán desarrollarse en la vida cotidiana  de una manera socialmente aceptable con sus roles en la familia y la comunidad, al margen del logro de las habilidades escolares.

 Eduquemos a los niños

    

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