Muñecos para dormir

Muchos niños, desde pequeñitos, no pueden dormir si no es con su peluche o su mascota preferida, aquella que les ha acompañado conforme iban creciendo y que han visto como un escudo, a veces, para situaciones en las que se sienten indefensos y desprotegidos y con las cuales no tienen tanto miedo.

En mi caso, ha sido un peluche el que hace de segunda mamá cuando mi niño tiene problemas y es que, para él, es como si no fuera un peluche sino que es un elemento tranquilizador y con el que se le hace muy difícil dormirse (el chupete se lo puedes quitar pero su peluche…). Al principio es gracioso, ver cómo se aferra al peluche como si el separarlo de él significara algo más que una mera separación, pero es que para ellos, que al principio se sienten insignificantes cuando ven personas tan altas y fuertes, es un salvavidas.

El único problema que podemos tener cuando nuestros hijos utilizan muñecos para dormir, bueno, en realidad dos problemas, el primero de ellos que, a la hora de lavarlo, tienes que distraer a tu hijo con lo que sea para que no sienta que su peluche preferido no está, cosa a veces imposible porque parece que tengan un sexto sentido al respecto y cuando ven que falta se angustian por no tenerlo cerca.

El otro problema al que hacía referencia es en cuanto a las guarderías; muchas de ellas no permiten que los niños traigan juguetes ni muñecos a las mismas porque son causa de disputas entre los niños, y si nuestro hijo se ha acostumbrado a dormir con él, en principio hasta el año o como mucho los 2 años, deberían permitirle llevarlo a la guardería, aunque eso ya depende de las maestras. A la hora de quitarle ese hábito, la mayoría de los niños lo abandonan solas, sin necesidad de intervenir; yo opino que no es tan malo, mientras que sea a edades pequeñas, que duerman con un muñeco en sus camas, es una forma de sentirse a salvo sabiendo que hay alguien más en la habitación.

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