Mi padre no vive conmigo.

 
 
Tengo una amiga que tuvo un novio que no le desearía ni a mi peor enemiga. El tipo era irresponsable, infiel, le gustaba demasiado beber alcohol y fiestear, y podría seguir con la lista de defectos, pero no vienen al caso. La cosa es, mi amiga se comprometió, y el infeliz la abandono tres semanas antes de la boda, cuando habían repartido invitaciones, comprado una casa y se le habían hecho como veinte despedidas de soltera. Mi amiga tenia dos meses y medio de embarazo, y tuvo una beba preciosa, de la que se ha hecho cargo el padre económicamente, en parte, ya que la crianza de un hijo no es solo dinero, sino el tiempo y amor que les brindamos. Sin embargo, la niña, que ahora tiene diez años, ve a su padre en ocasiones especiales y fines de semana. Ha desarrollado una relación con el y con su madrastra, quien parece que es muy buena persona y la quiere mucho. En fin, nuestros validos sentimientos de rabia, rechazo y antipatía por el padre de la niña, los hemos tenido que disimular y callar, por el bien de la niña, tanto su familia como las amigas. Y ha surtido efecto, ya que si le hubiésemos dicho exactamente lo que opinamos de su padre, el único que conoce y tiene, le habríamos hecho un daño irreparable en su autoestima, y en la visión que tiene y tendrá de los hombres en su vida. Le hemos dicho la verdad suavizada, que es que su padre descubrió que su mama y el estarían mejor separados, y que la quiere mucho aunque no viva con ella. 
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