Mi hijo con NEE ya es un adulto

Cuando nuestro hijo con NEE ha transitado por su escolaridad con logros, avances y aprendizajes varios, llega a una edad en la cual por sus capacidades no puede integrase a un taller protegido o de producción, quedando afuera la posibilidad de su inserción laboral, ni pensar en el trabajo competitivo. Es otro de los duelos que debemos hacer los padres de hijos con necesidades educativas especiales.
 
Este es el caso de los alumnos con Discapacidad mental de grado severo y profundo. Pero es muy importante que sigan desarrollando la socialización a través de su asistencia a un Centro de Día. Esto hará que su vida se siga enriqueciendo día a día al intercambiar vivencias con pares y docentes especializados.
 
Los padres debemos buscar un lugar que sea de contención, estimulador, donde en un clima de amistad se promueva la integración a la sociedad con distintas actividades pedagógicas y terapéuticas.
 
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El espacio de taller para los padres también es algo a tener en cuenta, ya que necesitamos mantenernos en contacto con las vivencias de nuestro hijo y reforzar los lazos familiares  para acompañar a lograr lo más posible  perseverancia en las actividades de la vida diaria que tienen que ver con la independencia personal, como los hábitos de higiene personal y el vestido y desvestido.
 
 

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