Master en embarazo

Cuando me quedé embarazada por primera vez no tenía a nadie en mi entorno cercano que hubiera sido madre recientemente. Mi referencia más directa era el último embarazo de mi madre, casi 20 años antes, cuando yo tenía 10 años.

Enseguida me compré un libro y me suscribí a una revista. Así me fui enterando de muchísimas cosas. Más de las que pensaba. Me parecía mentira que siendo el embarazo una cosa tan común, natural y habitual no me sonaran para nada palabras como primípara añosa, episiotomía, amniocentesis y muchas otras, ni tuviera idea de que existían bragas especiales para embarazadas, pezoneras o extractores de leche.

Después, al hacerse público y notorio mi estado, todas las mujeres con las que coincidía que habían sido madres me contaban su experiencia y me daban consejos. Más a delante, gracias a los cursos de preparación al parto, me rodee de un grupito de mujeres en mi mismo estado y las conversaciones me fueron aportando más información.

Y poco a poco, sin darte cuenta, te conviertes en una verdadera experta en el tema y hasta te permites dar consejos a quienes llevan menos tiempo que tú embarazadas. Y esa experiencia tan maravillosa, que crees que jamás se te borrará de la mente, con el paso de los años, se va haciendo borrosa y sólo permanecen algunos recuerdos.

Hace falta otro embarazo cercano (o propio) para volver a recordar que era el ácido fólico o la ictericia. Eso sí, en cuanto una empieza a contar como fue su embarazo o su parto, todos los recuerdos van surgiendo en cascada y puedes pasarte horas impartiendo un master.

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