Manchas, lunares, antojos…

Durante los primeros meses de vida del bebé, su piel puede presentar algún tipo de marca ‘personal’ como lunares, antojos, angiomas, manchas…La mayoría de ellas irán desapareciendo solas, ya que suelen ser anomalías en la pigmentación de la piel o en la irrigación sanguínea que rara vez son indicios de un problema grave. En cambio, otras si que podrían requerir tratamiento.

Las manchas que aparecen en la piel del bebé pueden ser de color (blancas, negras, grises, marrones, rojas…) y de diferentes formas. Vamos a ver algunas de ellas, en primer lugar las que son inocuas.

Milia: son pequeños quistes blancos en la base de la nariz o en la cara debidos a la acumulación temporal de grasa en las glándulas sebáceas. Desaparecen solos.

Sudamina: son manchas de blancas de bordes rojizos que desaparecen por sí solas.

Eritema debido al calor: son pequeños puntos rojos que aparecen cuando hace calor y el bebé suda. Se van cuando se restablece la temperatura corporal.

Debemos consultar con el personal de pediatría en estos otros casos.

Tiña: la mancha tiene bordes bien definidos que forman un anillo redondeado. El centro sobresale un poco, es de color rosa oscuro y tiende a descamarse.

Impétigo: las manchas se asimilan a quemaduras de cigarro, con los bordes bien definidos y pequeñas costras en el interior.

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