Malos hábitos

Existen algunos motivos por los que un niño o niña empieza a repetir una mala acción. Una de las vías para adquirir un mal hábito es la imitación. Los niños y niñas, principalmente los más pequeños, aprenden imitando.

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En casa, los niños imitan a sus padres, madres hermanos. En la escuela, a sus compañeros. Si el niño, no todos, convive con alguien que guiña los ojos a cada tres por cuatro, es probable que con el tiempo llegue a imitarlo e inconscientemente se inicia un hábito. Lo mismo ocurre si los padres de este niño o niña están diciendo palabrotas todo el día. ¿Cómo querrán ellos que su hijo no aprendan lo mismo? Hay que introducir buenos hábitos en la vida de los niños, y todo empieza en la familia, en la casa.

Otra vía de adquisición de un mal hábito puede tratarse de señales que emiten cuando no encuentran ni tienen palabras para expresar lo que sienten o lo que les preocupa. Acaban comunicándose a través de alguna mala costumbre.

En niños y niñas mayores, lo mismo puede pasar si ellos no encuentran diálogo en la familia, o no son entendidos por sus padres y madres. Acaban adquiriendo un mal hábito para llamarles la atención. Es probable que, en estos casos, se desahogue en una mala acción que se convertirá, en muchos casos y con el tiempo, en un mal hábito.

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