Luxación del coxis tras el parto

Para que el coxis se desplace, tiene que ser sometido a una fuerza importante. Generalmente, las causas son dos. Las caídas sobre la rabadilla, en las que la fuerza del golpe tiende a desplazarla. El parto, en el que el feto desplaza el coxis -típicamente hacia atrás- en su paso por el canal del parto. Esto ocurre especialmente cuando existe cierta desproporción entre el tamaño del niño y la pelvis de la madre.

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Como los ligamentos que unen el coxis al sacro reciben muchas fibras nerviosas, su distensión o desgarro pueden ser muy dolorosos. Una vez activados los nervios que transmiten dolor también puede desencadenarse la inflamación de la zona.

El dolor suele aparecer al estar sentado, especialmente sobre una superficie dura, pues eso incrementa la distensión de los ligamentos o la presión sobre los ligamentos desgarrados. Justo después de producirse la luxación el dolor suele ser constante, aunque aumenta al sentarse.

En la mayoría de los casos, la luxación no es importante. En estos casos, suelen bastar analgésicos o antiinflamatorios en la fase aguda, hasta que el dolor se hace fácilmente soportable.

También puede usarse un cojín con un agujero central, un flotador o cualquier otro sistema que evite la presión directa sobre el coxis al estar sentado.

En algunos casos se intenta la reducción manual de la luxación, en la que el médico intenta recolocarlo en su posición correcta. Excepcionalmente, cuando la luxación es muy importante, causa gran dolor y limitación y no tiende a la curación, se plantea la cirugía, en la que se intenta fijar la posición del coxis o incluso se extrae.

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