Los videojuegos: luces y sombras

Pasatiempo favorito de los niños y niñas de la sociedad tecnificada, los videojuegos pueden resultar tan beneficiosos como perjudiciales. Todo depende del uso que de ellos se haga, de la correcta elección de los mismos y de la oportuna supervisión de las personas adultas.

La heterogeneidad de videojuegos no permite dar una respuesta concluyente a la pregunta de si son beneficiosos o perjudiciales. Sus efectos también dependen del uso que de ellos se haga.

Entre las numerosas posibilidades que ofrecen cabe citar:
· El desarrollo de la coordinación entre los ojos y la mano.
· La mejora de la aptitud espacial.
·La estimulación de la atención, la fantasía, la motivación, la toma de decisiones y el autocontrol.
 
En cuanto a la nocividad de esta vía de entretenimiento, generalmente es el resultado de su empleo inapropiado o abusivo. Los principales daños son:

· El aislamiento
· El individualismo
· Los problemas visuales
· El sedentarismo
· La disminución del rendimiento escolar
· La agresividad por identificación con el protagonista
· La adicción

El impacto que los videojuegos tiene sobre los más pequeños debe llevar a los padres a una supervisión del uso que sus hijos hacen de estos instrumentos lúdicos. La influencia se manifiesta a nivel intelectual, emocional, moral, conductual, incluso en el plano físico (sobrepeso, torpeza motora generalizada, etc.). Se trata en cualquier caso de una experiencia global que afecta de forma distinta según se trate de un género u otro. Aunque hay algunos productos específicamente femeninos, los varones son los mayores usuarios de videojuegos y, lógicamente, los que más experimentan las consecuencias de su consumo.

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