Los sentidos en los bebés: sentido del tacto

Aunque el tacto es el sentido menos especializado, a través de la piel percibimos una gran variedad de sensaciones como son el dolor y temperatura. Y para los bebés, que experimentan desde el principio con las manos, es su mayor sentido.

Existen dos posturas sobre la posibilidad de que existan varios sentidos cutáneos. Por un lado, nos encontramos con autores que afirman que el dolor, el tacto y la temperatura son los únicos sentidos cutáneos, mientras que los hay que afirman que la sensación de ‘hormigueo’ sería el cuarto y, quizá, insistan en separar el dolor en agudo o punzante, y sordo.

El contacto físico es a su vez un medio de socialización para el recién nacido y fuente de bienestar ante el dolor físico o estados de estrés. Habrás notado que, si acaricias a los bebés, estos suelen responderte con una sonrisa o bien cerrando los ojos (como si quisieran sentir esa caricia de forma más profunda).

Tan pronto como los niños pueden coger diversos objetos, el tacto se convierte en un medio muy importante para ir aumentando su conocimiento del mundo que le rodea. Posteriormente, a partir del sexto mes, es cuando los niños exploran más con la boca, acción que va disminuyendo paulatinamente para pasar a una manipulación cada vez más precisa con las manos (el tacto).

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